La garantía de igualdad

Magdalena García Sotelo

La garantía de igualdad tiene como objeto evitar los privilegios injustificados y colocar a todos los gobernados en la misma situación frente a la ley.

De tal forma que la igualdad jurídica es considerada el trato igual en circunstancias iguales, es decir, evitar las distinciones que se hagan por raza, sexo, edad, religión, profesión o posición económica y, en su caso, se debe promover la prohibición de toda iniciativa o norma legal de carácter discriminatorio por parte de los órganos competentes.

En suma, no es otra cosa que la idéntica titularidad y garantía de los derechos humanos contemplados en las respectivas constituciones de cada Nación, con este precedente podríamos citar que: la igualdad en la ley estipula que se deben de tratar las situaciones de igual manera, lo cual implica que se trata de una garantía de imparcialidad e igualdad. Mientras que la igualdad ante la ley expresa la inexistencia de privilegios, en el que todos estamos sometidos igualmente al ordenamiento y tenemos igual derecho de recibir protección.

En la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos las garantías de igualdad se encuentran consagradas en los artículos:

1. Goce para todo individuo de los derechos humanos que otorga la constitución y en los tratados internacionales en el que el Estado mexicano sea parte.

4. Igualdad de derechos sin distinción de sexo.

12. No se concederán títulos de nobleza, ni prerrogativas y honores hereditarios.

13. Ninguna persona o corporación puede tener fuero, ni gozar más emolumentos que los que sean compensación de servicios públicos y estén fijados por la ley.

Así, se han citado criterios nacionales; no obstante, es tan importante hablar de igualdad que el interés trasciende de tal manera que nos regimos también por instrumentos internacionales ratificados por el Estado mexicano como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, misma que en su preámbulo cita: "Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana...".

Del mismo modo, en su artículo 1 establece: "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros...".

Es por esto que nosotros como ciudadanos tenemos el derecho y la obligación de exigir y promover la igualdad en todos los ámbitos en los que nos desarrollemos, pues esto garantizará una convivencia armónica y democrática en nuestra sociedad.