Para educar no se necesita golpear

Jovita Sotelo Genaro

En la vida del ser humano resulta de suma importancia la etapa de la niñez, ya que en ese lapso se forman las capacidades y condiciones esenciales para la vida, siendo el amor y la estimulación intelectual lo que permite a los niños y niñas desarrollar la seguridad y autoestima necesarias para el desarrollo de su personalidad.

La familia, la sociedad y las instituciones educativas forman un patrón importante en el ser humano, en esta etapa del crecimiento se requieren condiciones adecuadas para lograr un mejor desarrollo, es la fase en donde se comienzan a infundir normas sociales y valores, por lo cual es necesaria una protección especial durante este periodo.

La Declaración de los Derechos del Niño y la Convención sobre los Derechos del Niño señalan que este sector de la población debe disfrutar una infancia feliz y libre de violencia para su buen desarrollo físico, mental, moral, espiritual y social, se recomienda una convivencia saludable, sobre todo para lograr el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad.

Las experiencias de violencia que sufren niños y niñas provocan su vulnerabilidad, debido al miedo e inseguridad que derivan de su edad, colocándolos en desventaja respecto de sus agresores, que en la mayoría de los casos son originadas en su núcleo familiar, especialmente por parte de sus ascendientes.

Resulta importante que la etapa más vulnerable del hombre esté libre de violencia para que el buen desarrollo de los niños y niñas se realice en un ambiente de afecto y seguridad moral y material, no sólo con sus progenitores, sino con la sociedad, asegurando su bienestar e integridad física y psicológica, para evitar la distorsión de su formación integral que influirán indudablemente en su edad adulta, ya que serán los hombres y mujeres del futuro y qué mejor que cuenten con una gran calidad humana.

La Comisión de Derechos Humanos del Estado de México, fiel garante de los derechos de los niños y niñas, protege, promueve y divulga sus prerrogativas, en instituciones públicas y con los integrantes del núcleo familiar, por lo cual, entre otras cosas, imparte pláticas para prevenir cualquier tipo de violencia, alertando a la población sobre las consecuencias físicas y psicológicas que desencadenan los actos de violencia durante la niñez.