El derecho humano a la libertad de expresión y asociación

Arturo Valencia Esquivel

En los últimos tiempos, los mexicanos hemos sido testigos de cómo el derecho humano a la libertad de expresión y de asociación concluye en cierre de carreteras, quema de automóviles o, en general, en actos vandálicos; hechos que el resto de la población, lejos de apoyar, reprobamos tajantemente. Estos actos nos llevan a una profunda reflexión, ¿hasta dónde llega la libertad de expresión y asociación?

Para contextualizar adecuadamente estos derechos debemos obligadamente remitirnos a la teoría del Estado, al contrato social de Jean Jacques Rousseau, que como teoría política, establece que cuando se constituye un Estado, sus miembros integrantes (sociedad) constituyen deberes y obligaciones y le dan poder a un ente (Estado) para su cumplimiento, estableciendo que "la única legitimidad de una sociedad es el consentimiento de sus miembros, el cual se realizaría a través de un pacto único de asociación entre iguales, por lo que "uniéndose cada uno a todos, no obedece más que a sí mismo y permanece tan libre como antes"...; lo anterior conlleva a los integrantes de la sociedad en su totalidad a admitir una libertad acotada por el derecho, es decir, una libertad de tipo axiológico.

De lo anterior, podemos vislumbrar que el Estado tiene la responsabilidad de vigilar el correcto orden social, es decir, a través de las normas jurídicas hacer valer del derecho de todos los integrantes sociales en perfecta armonía equilibrada, para lo cual a través de la carta magna, protege en su forma más amplia a los derechos humanos y garantiza esos derechos a su orden público social, es así como el artículo 6 y 9 de nuestra constitución establecen limitantes de los derechos a la libre expresión y asociación, el primero en el "caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito o perturbe el orden público", y el segundo "se hiciere uso de violencias o amenazas", por lo que cuando un grupo de manifestantes, pasa de la manifestación pacífica a la violencia, destruye y agrede a bienes de terceros, el Estado tiene que procesar a aquellas personas que trasgredieron la norma. La ley no está a negociación, la ley es para cumplirse. Y tu ciudadano, ¿respetas el derechos de los demás?