Responsabilidad como padres ante el bullying

Alfredo Iván Moreno Pérez

La violencia escolar o el llamado bullying ha tomado especial relevancia en nuestros días; sin embargo, éste no es un problema nuevo, sino que se ha difundido con mayor frecuencia-como muchos otros problemas de nuestra sociedad-, gracias a la tecnología.

Ahora, todos nos convertimos en "reporteros asignados al lugar de los hechos", dejando constancia gráfica (video) de lo sucedido, lo cual ha tenido sus ventajas, pues a través de las redes sociales se han divulgado casos de bullying que son estremecedores.

Ante la gravedad del problema, los padres de familia no nos preguntamos: ¿qué tan responsables somos de ese comportamiento violento?, pues es más sencillo culpar a los profesores, a los directivos escolares y a los compañeros.

Un factor importante que incita a un menor a la violencia tiene que ver con la educación que recibe en el hogar o, en otras palabras, el ejemplo que les damos a nuestros hijos; de tal manera que si el niño vive la violencia en el hogar habitualmente, éste será violento, pues los patrones se repiten; así que si en casa veneramos la violencia, la aplaudimos y la ejercemos no nos sorprendamos de que nuestros hijos sean personas violentas en la escuela.

Por lo tanto, la obligación que tenemos como padres es educar con el ejemplo, realizar una introspectiva al seno familiar, observar y detectar los errores que cometemos en la educación de nuestros hijos y corregirlos para que vivan en un ambiente libre de violencia.

Asimismo, debemos privilegiar la solución pacífica de los conflictos, haciendo uso principalmente del diálogo, siempre dirigiéndonos con respeto a nuestros interlocutores y, en caso de no llegar a un arreglo, buscar un mediador que concilie los intereses; del mismo modo es importante acercarnos a las instituciones que pueden apoyarnos en la educación no sólo de los niños, sino de los padres, porque nadie nace sabiendo ser padre, todos lo aprendemos de buena o mala manera en la práctica y como lo hagamos dependerá en gran medida de cómo fuimos educados nosotros.

De tal forma que si queremos erradicar esta problemática social como padres debemos empezar por tomar conciencia de nuestra participación en la generación de la violencia y poner un remedio desde el hogar.