Práctica cotidiana de los derechos humanos

Claudia Pineda Guzmán

A casi diez años de laborar en distintas unidades administrativas de esta noble institución he tenido la inmejorable oportunidad de conocer las actividades sustantivas y adjetivas que realiza la Comisión de Derechos Humanos cotidianamente; no obstante que es una tarea inacabable que requiere innovación, procesos flexibles, trámites eficientes y respuestas prontas a la ciudadanía, así como de la contribución de cada rama del conocimiento en una relación de complementariedad interdisciplinaria, de la calidad, calidez, conocimientos y aptitud en el desempeño de las actividades habituales que desarrollamos los servidores públicos de esta defensoría de habitantes.

En este sentido, la práctica cotidiana del respeto a los derechos humanos y su aplicabilidad requiere fundamentalmente que transformemos nuestra filosofía de vida y nuestro paradigma ético, que nuestra convicción sea promover que cada persona fomente la búsqueda y la construcción colectiva de los derechos, el ejercicio de la responsabilidad con la colectividad, el cumplimiento de reglas y normas de convivencia donde se propicie una gestión basada en la participación efectiva de la sociedad incluyente; es decir, de hombres, mujeres, homosexuales, indígenas, ancianos, minusválidos, población migrante, refugiados, niños y adolescentes. Consientes estamos de que defender y difundir los derechos humanos que se encuentran plasmados para su observancia en diversos instrumentos normativos, estatales, nacionales e internacionales es una obligación de todos.

Es por ello que tenemos que hacer de la práctica diaria la materialización tangible del respeto a los derechos humanos en nuestra sociedad e incidir paulatinamente en el cambio de actitudes que inhiben los buenos principios y valores como la indiferencia y deshumanización, el incremento de hechos violentos como asesinatos, secuestros, crimen organizado, corrupción, tráfico de drogas, trabajo infantil, exclusión, entre otros, a los cuales tan acertadamente se refirió el doctor Virgilio Ruiz Rodríguez en la conferencia magistral impartida con motivo del 22 Aniversario de defensoría ciudadana, y que han dejado de ser circunstancias extraordinarias para ser situaciones normales en una sociedad que se pretende democrática.

En este sentido, es imprescindible la coordinación y colaboración entre las instituciones públicas y sociales, así como privadas para atender con mayor eficacia y eficiencia las demandas de quienes más lo requieren para la construcción de una sociedad con menos violencia, más participativa y democrática, asumiendo que cada derecho trae consigo una obligación correlativa y, por lo tanto, desde el rol que nos corresponde y nos encontremos seamos agentes de cambio de hoy y no esperar el mañana.