¿Personas con discapacidad o discapacitados?

Elsa E. Alvarado Estévez

La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad se aprobó en el 2006, por lo que hace 10 años, la Organización de Naciones Unidas (ONU) reconoció a este sector como un grupo con necesidades diferentes.

Según la ONU, en el mundo existen aproximadamente 650 millones de personas con uno o varios tipos de discapacidad: física, mental, intelectual o sensorial, las cuales se enfrentan cotidianamente a obstáculos físicos y sociales; primero, son pocos los lugares accesibles que consideran en su infraestructura lo necesario para el desenvolvimiento de personas con discapacidad; segundo, la falta de cultura e ignorancia por parte de la sociedad afecta de manera sistemática al referido sector, porque se cree que la discapacidad es sinónimo de enfermedad.

Todas las personas sufrirán alguna discapacidad en cierto momento de su vida, de forma permanente o transitoria; sin embargo, se debe entender que es una condición de vida, pues en los entornos adecuados, todo individuo es apto de mejorar sus capacidades.

De acuerdo con el informe presentado en el 2011 por la Organización Mundial de la Salud, los mayores obstáculos a los que se enfrenta este grupo son las políticas públicas inadecuadas e insuficientes; la falta de servicios como la rehabilitación; el control y seguimiento de la salud; la poca o nula inversión en todos los niveles para la atención; la falta de accesibilidad y de un padrón confiable de personas con discapacidad por tipo, edad, sexo y necesidades primarias básicas, entre otras.

En México existen alrededor de 5 millones 739 mil 270 personas con discapacidad, 5.1% de la población (Inegi, 2010), y no se cuenta con la educación adecuada, ni con la infraestructura física ni humana para atender de forma integral, plena y efectiva las necesidades de estos seres humanos.

En diversas ocasiones, se hace referencia a estas personas como "discapacitados", "minusválidos" e "impedidos", pero los Estados parte de la Convención consideran que son términos peyorativos, despectivos, que etiquetan y por lo tanto, discriminan. El objeto de reflexión no es que el término esté mal empleado, sino que discrimina, pues no se hace referencia a la condición de vida, sino a la persona.