Por un Estado de México libre de violencia

María José Bernal Ballesteros

De acuerdo con las Naciones Unidas, la violencia contra las mujeres se puede entender como todo acto de violencia basado en la pertenencia al género femenino, que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, mediante las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la vida privada.

Al respecto, el Consejo Estatal de la Mujer y Bienestar Social refiere que seis de cada diez mujeres han sido víctimas de algún tipo de violencia; 28% de ellas tienen entre 21 y 30 años y, 18% entre 11 y 20 años; 43% son originarias del Estado de México, 15% de la Ciudad de México, 10% de otros estados y, del resto se desconoce su origen.

El problema de la violencia se ha generalizado en muchos lugares del mundo, pero sin lugar a dudas, nuestro país tiene uno de los lugares más representativos en cuanto a este problema social; particularmente, el Estado de México atraviesa una crisis en materia de seguridad, puesto que ocupa el segundo lugar a nivel nacional de mujeres mayores de 15 años que han sufrido violencia comunitaria.

En razón de lo anterior, el 31 de julio de 2015, la Secretaría de Gobernación -a través de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia de Género contra las Mujeres- emitió la Declaratoria de Procedencia a la solicitud de Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres para el Estado de México.

En dicho documento se hace referencia a las medidas de seguridad, de prevención y de justicia que el gobierno mexiquense debe atender; el cumplimiento de estas líneas de acción sin lugar a dudas es fundamental, no obstante, igual o más importante resulta que todas las personas hagan conciencia y se sensibilicen ante un problema, cuya víctima puede ser su madre, amiga, hija, o ellas mismas.

La violencia misma y la justicia por propia mano tampoco son la solución, pues éstas siempre generarán más violencia y alimentarán el odio social. Se debe recuperar la confianza en nuestra comunidad, en nuestros servidores públicos y en cualquier ciudadano. Hoy más que nunca se debe sumar esfuerzos y trabajar unidos.

El escenario para todas las mujeres que viven en el Estado de México se torna cada vez más complejo, salen con miedo de sus casas y regresan igual. Por eso, hoy se hace un llamado a todas las personas a que denuncien cualquier acto de violencia en contra de niñas y mujeres mexiquenses, para no permanecer ajenas ante un problema grave que afecta a todos como sociedad.