Maltrato de los animales

Cristina Dyjak

A consecuencia de la teoría de Descartes, quien aseguraba que los animales son máquinas y como tal deben ser tratados; hasta la fecha, en algunos casos así se les considera, de tal forma que son maltratados, explotados y sacrificados cruelmente en rastros y granjas.

Según Mosterín, los animales no humanos son maltratados cruelmente en nombre de la ciencia, la producción económica y la irresponsabilidad, a pesar de que de que en 1978 la Unesco, y posteriormente, la ONU aprobaron la Declaración Universal de los Derechos del Animal, señalando que éstos tienen derechos, pero que el desconocimiento de los mismos por parte de los hombres ha conducido a abusos en su contra y la naturaleza. Señala además que en la medida en que el hombre muestre respeto por los animales, se reflejará también entre sus semejantes.

Por otra parte, en los países en vías de desarrollo nos enfrentamos a la pobreza extrema, y mientras las personas vivan esta situación no se puede esperar que tengan alguna consideración por sus animales; sin embargo, es necesario iniciar desde la educación básica el respeto y amor por la naturaleza y las especies e inculcar valores para erradicar acciones negativas y crueles hacia otros seres vivos.

Se han demostrado los beneficios que aportan la convivencia con los animales y su uso terapéutico en el tratamiento de diversas enfermedades. El apoyo que brindan perros guías y de compañía a las personas de la tercera edad. El uso de perros para rescate en caso de siniestro, entre otros.

Además del maltrato hacia las especies, cada día se deteriora y contamina el medio ambiente. Mosterín compara a la humanidad como un cáncer, al señalar la avaricia y el afán de riqueza en la destrucción de selvas y bosques, explotación desmedida de los recursos naturales, contaminación de ríos, consumismo y, con éste, la proliferación de toneladas de basura. La destrucción de nuestro entorno ha sido implacable. Atinadamente la doctora Schunemann nos comparte una profecía, "Hasta que no se haya cortado el último árbol, envenenado el último río y capturado el último pez, entenderán que el dinero no se puede comer"

Creo que ante este panorama es urgente educar y educar para crear conciencia de la importancia de cuidar y respetar a todo ser viviente no humano.