Mal necesario

Adriana Reyes Lara

Cifras oficiales de la Secretaría de Movilidad señalan que de los 17 millones de habitantes en el Estado de México, por lo menos 13 millones utilizan alguna modalidad de transporte público. Es decir, hablamos de más de 70 por ciento de la población que busca la manera de trasladarse para cumplir con sus distintas actividades profesionales, laborales o académicas en camión urbano, Mexibús, combi, Urvan, ahora el Mexicable que solo funciona en Ecatepec, o taxi, a través de sus varias modalidades.

Y justo es esta última la que se ha convertido en un mal necesario. Sin afán de defender su actividad se justifica, hasta cierto punto, su operación.

El actual y tradicional sistema de transporte en el Valle de Toluca –y en general en el Estado de México– está convertido en un cúmulo de problemas y corrupción. De nada ha servido que el "pulpo camionero" haya aumentado su oferta para una demanda cada vez más creciente.

En el esquema suburbano, sus frecuencias están programadas en cada vez menos minutos, generando a su vez una mayor competencia entre los operadores que se enfrascan en peleas sobre las vialidades para "levantar" más pasaje.

Las calcomanías para denunciar los excesos de velocidad son solo adorno. Los usuarios se quejan del "salvajismo" con que se comportan los conductores, pero a la vez, buscan ganar tiempo para llegar "temprano" a casa. Y es que un trayecto normal en autobús de Toluca a Santiago Tianguistenco supone por lo menos 90 minutos de ida. El regreso es igual, o peor.

Abordar un taxi colectivo, cuyo servicio no está autorizado, para la misma ruta supone solo 30 minutos de viaje. El costo aumenta, pero la demanda existe y paga la tarifa porque trata de ganarle tiempo al tiempo. Prefieren viajar apretados, sin seguro de vida, a velocidades más allá de las permitidas, con choferes que se distraen con su radio-comunicador o con el celular, en su afán de tener más minutos del día en su sitio de origen.

Este medio de transporte es un mal necesario hasta en tanto no existan sistemas eficaces, de calidad, con choferes profesionales, bien pagados, con horarios humanamente programados, unidades en buen estado, seguras, confiables. Con empresas que se hagan cargo de cubrir y atender el seguro del viajero, en caso de ser necesario.

En el Valle de México, de acuerdo a un análisis del Institute for Business Value, fue introducido el término "desgaste emocional" al ser calificado como una de las zonas más difíciles para transportarse, ya sea en auto particular o en el sistema público. Las personas llegan a pasar dos horas diarias, en promedio, atrapadas en el tráfico de la zona conurbada a la capital del país. Haciendo sumas, son dos años sumidos en medio de vialidades, sin posibilidad de moverse porque no hay para dónde.

Un plan de movilidad real es el gran reto para las autoridades.

Mientras eso llega, en el Estado de México seguirán funcionando los colectivos, algunos atreviéndose a llevar a un arriesgado pasajero hasta en la cajuela.