Día Internacional para la Prevención de la Explotación del Medio Ambiente

María Esther Martínez Castillo

Ante la problemática política, económica, social o de guerra, la humanidad ha hecho hincapié en las pérdidas humanas y materiales, pero ha dejado de lado un recurso de vital importancia para la existencia de todos: el cuidado y protección del medio ambiente. Este tema ha sido olvidado, a pesar de que la economía de los países se mueve en torno a los recursos naturales existentes en su territorio, tales como madera, minerales, agua y animales. En el caso de estos últimos, diversas especies se encuentran en peligro de extinción debido a la venta de sus pieles, a los productos elaborados con su carne o a la contaminación de los manantiales, ríos o mares que hacen imposible su consumo a causa de los altos índices de toxicidad.

Para concienciar sobre este asunto, el 5 de noviembre de 2001, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el Día Internacional para la Prevención de la Explotación del Medio Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados, el cual se celebra el 6 de noviembre de cada año.

Con esta conmemoración se pretende recordar la importante destrucción ecológica causada por las guerras. Al respecto, Ban Ki-moon, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), refiere: "Debemos utilizar todas las herramientas a nuestra disposición, desde el diálogo y la mediación hasta la diplomacia preventiva, para evitar que la explotación insostenible de los recursos naturales alimente y financie los conflictos armados y desestabilice los frágiles cimientos de los recursos naturales".

Lo que nos compete como habitantes de esta entidad es concientizarnos respecto al manejo de la basura, de los residuos tóxicos, el cuidado del agua, entre otros recursos naturales. Debemos comenzar a ejercer nuestro derecho a un medio ambiente sano, el cual nos es inherente e indispensable para asegurar un pleno desarrollo en sociedad y con ello lograr que no sólo este derecho, sino todos sean reconocidos y respetados por la autoridad y el poder público.

Nuestras garantías individuales son principios de aceptación universal consagrados jurídicamente por nuestro marco normativo y que pueden ser ampliados, mas no restringidos.