Interés superior del niño

Mireya Preciado Romero

Contenido en el artículo tercero de la Convención Sobre los Derechos del Niño (Adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989) el interés superior del niño refleja su flexibilidad en toda materia, al manifestarse a favor de las garantías que, para la salvaguarda de sus intereses, cuentan los menores de dieciocho años, en particular sobre su desarrollo y vida digna; para su exigencia los padres han formado parte fundamental, al demandar de manera inminente el beneficio para sus hijos. Casos como la ausencia de educación elemental, salud clínica, asistencia social, representación jurídica, entre otros.

Sin embargo, esta máxima pierde valor ante la afectación emocional que el menor pueda sufrir por la partida de alguno de sus progenitores, sin el ánimo de causar agravio, como adultos buscamos siempre favorecer nuestras pretensiones, siendo egoístas hacia quienes nos rodean, caso común, tratándose de custodia y juicio de divorcio, donde se dejan al olvido los lazos de afecto y convivencia familiar, dando lugar a estados de crisis y adversidad para los padres de familia, como consecuencia también para los hijos.

Para nuestra sociedad en general, se hace necesaria la reflexión y conciencia, sobre la separación de familias, cualquiera que sea el motivo, si bien, es deseo del padre o madre apartarse del núcleo familiar, ejercer sus derechos que como persona le otorga la ley, de ninguna manera en el ejercicio de esas prerrogativas se deben conculcar los derechos que por humanidad corresponde a los niños.

Resulta injusta la toma de decisiones que de antemano sabemos afectará a la estabilidad emocional del niño o de la niña, arguyendo la presunción de madurez para la toma de una decisión de esta naturaleza, o con base en la conjetura de que su hijo o hija lo entiende, o aún no se da cuenta; es peor aún, que sea sin la opinión del menor, quien por su condición de edad, incapacidad o simplemente por el parentesco que le resulta con las partes, es obvio que omitirá su acuerdo a favor de alguno.

Y no debemos olvidar que de la infancia se obtienen los aprendizajes y experiencias que forman al individuo, tales como valores, desenvolvimiento en sociedad y cultura, fundamentales para el desarrollo integral; por tanto es importante tener en cuenta que conforme adoptemos una conducta al interior de nuestros hogares, será el reflejo de las personas a que a futuro se vuelvan adultos.

Para estas realidades es trascendental que las parejas, quienes han formado una familia en la que existan descendientes, tengan claro que la separación lo es de su cónyuge, no así de sus hijos y más allá de expresiones perniciosas del uno hacia el otro, propicien el acercamiento que deben a sus hijos.