Igualdad de oportunidades para personas con discapacidad

Jessica Mariana Rodríguez Sánchez

El respeto irrestricto a los derechos humanos es fundamental para lograr una sociedad justa, fraterna y en paz; sin embargo, llevarlo a la práctica todavía representa un reto que debería ser primordial para una convivencia sana.

Todos los seres humanos somos únicos, razonables, con características y modos de ser propios; las circunstancias o condiciones como el origen étnico, el color de piel, la cultura, el sexo, la edad, la discapacidad, la condición social o económica, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, entre otras, no deben ser motivo para faltar el respeto a nuestros semejantes e incurrir en actos discriminatorios, éstos son entendidos como una forma de actuar de las personas que tienen un trato desfavorable o de desprecio hacia otras a causa de circunstancias específicas.

Dichas condiciones hacen más vulnerable al ser humano, como en el caso de las personas con discapacidad. En este sentido y, a propósito del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, es oportuno resaltar que la discriminación hacia este grupo vulnerable representa una afrenta a su dignidad, así como una barrera que impide su integración plena en la sociedad; por ésta y otras razones, desde el ámbito internacional hasta el local, se han llevado a cabo acciones a favor de la promoción y defensa de sus derechos.

Por ejemplo, México ratificó la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad, con la cual, entre otras cosas, se reconoce la importancia que tiene para ellas su autonomía y libertad de tomar sus propias decisiones; asimismo, pretende contribuir significativamente a disminuir la profunda desventaja social de las personas con discapacidad y promover su participación, con igualdad de oportunidades, en los ámbitos civil, político, económico, social y cultural, tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados.

Reflexionemos que la discapacidad es una condición que se puede adquirir por nacimiento, enfermedad, accidente, edad avanzada, entre otras razones, y que nadie está exento de tenerla; entonces, desde el ámbito personal, mostremos el debido respeto que todo ser humano merece.