#Fuerzamexico… por un acto solidario

Zujey García Gasca

Las horas y días siguientes al temblor que sacudió de nueva cuenta a las zonas del centro fueron difíciles para todo el país, un estado de pánico avasalló a la población en general, se empezaron a compartir imágenes en redes sociales de la tragedia, varias de ellas correspondientes a los derrumbes que sucedieron en la Ciudad de México y en otros estados como Morelos y Puebla, así como diversos municipios del Estado de México como Ecatzingo, Ocuilan, Tenancingo, Zumpahuacán, Tonatico, Joquicingo, Villa Guerrero, Zumpahuacán, Nezahualcóyotl, Atlautla, Tepetilxpa, así como Amecameca.

Prevalecieron las muestras de solidaridad, pues sin ellas quizá muchas personas habrían perdido la vida bajo los escombros. No obstante, la ayuda no deberá quedar ahí, este es el inicio de un largo proceso por el pasará el país entero, cada uno de nosotros desde donde nos corresponde debemos velar por el respeto a sus derechos humanos y a la integridad humana de los damnificados.

El primer paso es proponer la integración de directrices que sirvan de orientación para proteger los derechos humanos de las personas afectadas por los desastres naturales. La vida, integridad física y salud de las personas que enfrentan riesgos deberán ser protegidas, en la mayor medida posible, dondequiera que se encuentren, pues aquel que emitió el Comité Es fundamental que la asistencia humanitaria se base en un marco de derechos humanos, pues si no es así se corre el riesgo de que su enfoque sea demasiado limitado, y de que se pasen por alto factores que serán importantes para la etapa de recuperación, es necesario proporcionar la certeza jurídica que les permita saber que no se encuentran en un vacío legal.

Esta tragedia no sólo nos ha enseñado algo con respecto a la prevención que implique principalmente asesoría especializada en el ámbito de la construcción, nos muestra que debemos trabajar en coalición para proponer programas de concienciación comunitaria sobre la naturaleza de los riesgos y cómo protegerse a sí mismos; integrar campañas de concienciación sobre desastres en los planes de estudios académicos; capacitar en primeros auxilios a todos porque lo sucedido nos ha demostrado que cada uno podemos ser rescatistas, no obstante, se requiere preparación para realizar dicha acción, asimismo, es también indispensable realizar evaluaciones participativas que registren y denuncien la vulnerabilidad de las construcciones que puedan representar algún peligro para la población.