Ejército desgastado

Adriana Reyes Lara

Por una decisión presidencial, la labor del Ejército mexicano cambió en el sexenio del presidente Felipe Calderón cuando decidió sacarlo a las calles para combatir al crimen organizado. Inició la guerra contra el narcotráfico cuyo saldo no es para presumir por la cantidad de muertes en el país. No solo han caído capos, jefes de sicarios, empleados del narco, también hay víctimas colaterales que viven con los estragos y la pesadilla de haber sido parte de esta lucha que persiste en las calles.

La milicia no ha escapado de ser cuestionada y criticada en sus actuaciones. Solo basta recordar el caso Tlatlaya, en el sur del Estado de México, el cual aún no concluye y sigue generando descontento y dudas.

Así como este, hay otros en el país donde los soldados han estado implicados por abusos, excesos, barbarie, violaciones. Corresponde a "su" justicia dar la resolución que la sociedad espera porque, habrá que ser francos, someter a juicio a un militar por la vía tradicional no es cosa fácil.

Aunque junto con La Marina Armada de México, el Ejército llegó a estar en niveles de confianza nada despreciables entre la sociedad mexicana, hace un año bajó ese parámetro –seis de cada 10 los calificaron con Mucha Confianza y Algo de Confianza-, y aun así, es de las instituciones en las que menos desconfía la sociedad.

Los incorporaron a esquemas diversos para cuidar de la seguridad de los ciudadanos, tarea que corresponde a los gobiernos estatales y municipales los cuales, desafortunadamente, no han estado a la altura

En palabras del secretario del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública del Estado de México, Samuel Espejel Díaz González, el recorte presupuestal al programa de Fortalecimiento a la Seguridad de los Municipios (Fortaseg) será un problema para todos los ayuntamientos en 2017 ya que 80 por ciento de los recursos son para pagar salarios de las corporaciones municipales. Advierte que ante tal escenario, "tendrán que buscar y gestionar más financiamiento".

El titular de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, urgió a un marco legal para los soldados. Habló que su función está desnaturalizada, que las fuerzas castrenses están en la incertidumbre y hacen tareas que no les corresponden y las policías locales no pueden o no tienen capacidad de hacer. Pidió que los regresen a los cuarteles.

Días antes apareció una propuesta para que el Ejército hiciera tareas de investigación. Es decir, que siguiera en tareas que no le corresponden y para las que no estudiaron los soldados.

Antes, en una visita a la Universidad Anáhuac en Huixquilucan, sostuvo que el Ejército estaba "desgastado".

Más allá de su actuación criticada y dudosa en muchos casos, a quienes les toca acelerar el marco jurídico para definir sus tareas parecen no tener mucha prisa. Ayer mismo hubo una declaración de que el Senado podría discutir la ley respectiva hasta 2017.

Total, si ya lleva casi 10 años en las calles, qué tanto es tantito. Que aguanten otros meses más porque además, se acercan las vacaciones decembrinas.