Desigualdad de género

María del Rosario Mejía

Según la Organización Mundial de la Salud el género se refiere a los conceptos sociales de las funciones, comportamientos, actividades y atributos que cada sociedad considera apropiados para los hombres y las mujeres.

La desigualdad de género es estructural y conlleva a otras desigualdades como la económica que tiene un gran impacto, incluso más amplio que las raciales, etarias y sexuales; el trabajo doméstico, por ejemplo, además de no ser remunerado, no se comparte de forma equitativa entre mujeres y hombres.

Del mismo modo, no se ha avanzado en la corresponsabilidad social del Estado y del mercado laboral. Asimismo, regularmente las mujeres son las responsables del bienestar familiar a costa del perjuicio de sus derechos humanos, si se entendiera que el trabajo doméstico no remunerado sostiene al trabajo remunerado.

El orden social del género ha legitimado que las mujeres lleven a cabo el quehacer doméstico, aparentemente sin vínculo a la economía, pues sólo recibe afectos en el plano privado. Así, considero que los insuficientes avances de las mujeres en el ejercicio de sus derechos, y particularmente en materia económica se debe a que el tiempo que destinan al cuidado y bienestar de otros, les resta tiempo para el ejercicio de su ciudadanía.

La modificación de las estructuras de mercado laboral son agenda pendiente que debe acompañarse de infraestructura, ya que el acceso de las mujeres a éste no elimina la desigualdad respecto a los hombres porque sigue existiendo desigualdad estructural, es decir, para las mujeres se articulan desventajas que limitan su permanencia y capacidades para desarrollarse en el mercado laboral, ya que están sobre prestadas en el autoempleo y trabajo doméstico, lo que conlleva a no tener prestaciones y pensión al final del ciclo de vida; en promedio reciben salarios más bajos que los hombres por trabajo igual (sumando que están expuestas al acoso sexual), todas estas formas de discriminación impiden que las mujeres ejerzan sus derechos en plenitud.

México en el marco de la plataforma de acciones de Beijing+20 informa que, a raíz de la Reforma Constitucional del 2011 en materia de derechos humanos y la creación de instancias especializadas en la defensa de las mujeres, se ha tenido gran avance en la protección de los derechos de las mujeres; pero si analizamos las diversas políticas públicas sobre igualdad de género aún no logran traducirse en marcos normativos presupuestales y programáticos en las diferentes instancias de gobierno, un ejemplo de esto es que el presupuesto asignado a la igualdad de género alcanza 1% del presupuesto nacional, lo que se traduce en esquemas de discriminación hacia más de la mitad de la población que son las mujeres.