Derechos humanos en tu idioma y en el mío son lo mismo

Mayra Arce Vázquez

Tú y yo tenemos los mismos derechos por el simple hecho de que somos seres humanos; la esencia de la aplicación de estas garantías individuales radica en la universalidad y en el respeto a la dignidad del hombre.

Si realizamos una remembranza acerca de los sucesos históricos que contribuyeron a cimentar la legislación vigente en materia de derechos humanos, encontraremos diversos movimientos sociales de lucha incansable por abolir la esclavitud y lograr el pleno reconocimiento de nuestros derechos.

Precedentes como el Cilindro de Ciro (primer documento de derechos humanos reconocido en el mundo), La Carta Magna (1215), la Petición del Derecho (1628), la Constitución de Estados Unidos (1787), la Declaración Francesa de los Derechos del Hombre y de los Ciudadanos (1789), y la Carta de Derechos de Estados Unidos (1791) son los precursores escritos de muchos de los documentos de los derechos humanos de la actualidad.

Los derechos humanos significan una elección y una oportunidad. Encarnan un cúmulo de libertades, desde elegir qué carrera estudiar, el albedrío para conseguir un trabajo, que religión profesar, escoger al compañero (a) con quien compartir tú vida y el número de hijos que deseas procrear, la manera de vestirse, que música escuchar, etc.

Es preponderante abundar que los abusos de autoridad en nuestro país son latentes y laceran la confianza de la sociedad en las instituciones, fomentando de esa manera que ascienda la dinámica de la no denuncia.

Por los argumentos vertidos, es que debemos mermar dicho fenómeno haciendo un ejercicio de concientización, que nos permita visualizar la amplia gama de opciones que tenemos a nuestro servicio enterando a las autoridades competentes sobre el menoscabo de nuestros derechos fundamentales.

El reto de los derechos humanos hoy por hoy es abatir la discriminación, la desigualdad, la violencia, la impunidad, la debilidad en las instituciones gubernamentales; en resumen garantizar que las metas de la Declaración Universal de los Derechos Humanos se hagan realidad. No es óbice recalcar que debemos como sociedad instituir un concepto más amplio de la libertad; es decir, progresar hacia el desarrollo, la seguridad y los derechos humanos para todos.