Derecho humano al libre desarrollo de la personalidad

Daniel Ávila Álvarez

Garantizar a plenitud el reconocido derecho a la dignidad e igualdad humana conlleva al pleno respeto al derecho humano del libre desarrollo de la personalidad y a su protección ante toda forma de discriminación.

En un suceso verídico, un demandante acude a la Suprema Corte de Justicia de la Nación porque una autoridad administrativa le negó otorgarle un certificado de registro civil en el que se asentara que es de sexo femenino, documento requerido para actualizar su credencial de elector, e identificarse a su vez con ella cuando acuda a solicitar un empleo. La persona es transexual, discriminada y vulnerada. La Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió favoreciéndole con base en su derecho humano al libre desarrollo de la personalidad, esencialmente atendiendo la observancia del principio de igualdad ante la ley y la no discriminación.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos señala: "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos", y aunque resulta que todos somos diferentes, poseemos desigualdades que no implican renunciar a nuestra igualdad y dignidad universal. Cada ser humano puede libremente desarrollar la personalidad que desee y pueda tener, siendo como quiera ser y como quiera desarrollarse, respetando y tolerando a las demás personas, contribuyendo a un progreso cultural humano que tienda a erradicar toda distinción, exclusión o restricción que impida o anule el reconocimiento o el ejercicio de los derechos y la igualdad real de oportunidades de cada persona.

El principio de igualdad no implica que todos los sujetos de la norma se encuentren siempre, en todo momento y ante cualquier circunstancia, en condiciones de absoluta igualdad, sino que dicho principio se refiere a la igualdad jurídica, que debe traducirse en la seguridad de no tener que soportar un perjuicio (o privarse de un beneficio) padeciendo un trato discriminatorio.

Ante este ideal, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México mantiene la vigilancia preventiva de la conducta de los servidores públicos como función que se plantea erradicar toda conducta discriminatoria. Este organismo, comenzó por la casa, trabajando con una misión y visión que le avale y fortalezca moralmente; instrumentando el estudio y profesionalización permanente de su personal.