Basta de violencia contra la mujer

Zulairam Janet Arreola Arreola

¿Cómo cambiar esta situación?, se necesitan medidas que contribuyan a la prevención, atención y erradicación del fenómeno que afecta por igual a madres o hijas, niñas o adultas. ¿Qué velo hace permisible agresiones, discriminación, desigualdad o exclusión social en contra de la mujer?

Es cierto que urgen políticas públicas que incluyan las necesidades y demandas de las mujeres con visión de género, pero el principal cambio comienza en cada uno, encadenando una verdadera transformación cultural bajo el clamor:¡Ya basta de violencia!

La violencia trasmina la vida pública y privada que empeora con la condición femenina de la víctima, las facetas son muy hirientes: daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico, una auténtica esclavitud en la que el torturador pide servilismo en un clima de intimidación y sometimiento que se alimenta del silencio maquillado con intimidad, pues la carne de cañón queda a merced del victimario al alegar que los problemas familiares son privados y nadie debe entrometerse.

La violencia no respeta edad, condiciones ni sociedades, por eso existe en las relaciones de pareja, matrimonio forzado, delitos contra las mujeres en nombre del "honor", el infanticidio femenino y la selección prenatal del sexo del feto en favor de bebés masculinos, violencia generada por los grupos armados al margen de la ley, violencia física y emocional, feminicidio, acoso sexual en el lugar de trabajo, tráfico de mujeres con fines de explotación sexual o laboral, violencia económica dentro del hogar, así como en instituciones educativas o establecimientos de salud.

Tras años de pugna por lograr el respeto y reconocimiento de los derechos humanos de la mujer, México ya interpreta y considera tratados como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) o la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención de Belém do Pará), las buenas prácticas que recogen son el comienzo de la consolidación de una cultura de respeto a la dignidad humana de las mujeres.

La Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (CODHEM) es enfática: cero tolerancia a la violencia contra la mujer.