Aumenta la violencia contra las mujeres

Ariel Pedraza Muñoz


Actualmente, las redes sociales se han convertido en el medio de comunicación más eficaz para denunciar y mostrar ante la sociedad todo tipo de situaciones o comportamientos del ser humano, desde los chuscos y festivos hasta los más deleznables actos delictivos y de corrupción e impunidad, pasando por los de violencia entre alumnos en la calle, en las escuelas o en los hogares.

Hace unos días se difundió en internet un video en el que una mujer era golpeada fuertemente por un mesero en un establecimiento de comida; se desconoce aún cuál fue el motivo que llevó a este sujeto a propinar, lo que se llama "derechazo", pero independientemente de las razones que motivaron a esta persona a tener esta conducta, ¿dónde queda la prudencia y el diálogo para dirimir cualquier altercado?

El próximo 25 de este mes se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y, a propósito de esa fecha así como de tantas y diversos videos, imágenes e historias que a diario vemos en las redes sociales, en los noticiarios o en los periódicos, debemos apostar por la conciencia y la razón, por la comunicación y el diálogo no sólo para erradicar la violencia física, sino también la psicológica, la verbal, la económica, entre otras.

Todos, mujeres y hombres, debemos generar ambientes de cordialidad en el hogar, en el trabajo, en la escuela, en la calle. Los padres de familia tienen la responsabilidad de inculcar a sus hijos el respeto, la tolerancia, así como la sana convivencia con sus semejantes, pues la casa es el lugar donde se aprenden valores pero también hábitos para poder replicarlos en el ámbito social.

Nuestra sociedad merece hombres y mujeres libres de violencia; la convivencia armónica en una colectividad la hace más productiva, libre y satisfactoria para alcanzar las metas personales.

Reconozcamos las diferencias entre hombres y mujeres, pero entendamos que precisamente éstas son las que nos unen, pues sentirse superior física o intelectualmente impide una convivencia armónica.

Eliminar la violencia contra las mujeres no es tarea sencilla, pero no se podrá lograr si no se inicia ahora. El reto es grande, pero erradicar este problema constituye una tarea de todos.