Acciones para prevenir bullying en las escuelas

Juan Gabriel Caballero Sibaja

Nuestra Carta Magna establece en su artículo tercero que toda persona tiene derecho a recibir una educación de calidad, con base en el mejoramiento constante y el máximo logro académico de los educandos.

Debemos entender por bullying, todas las actitudes agresivas, mal intencionadas y repetidas que ocurren sin una razón evidente, adoptadas por uno o más estudiantes contra otro u otros, es decir, se molesta a alguien sin importar que haya una causa, solo por el gusto de hacerlo. Por otro lado, la constancia, el número de veces que sucede en los ataques aumenta la gravedad del acoso, y ya es un problema de salud mental en el mundo entero.

Ahora bien, el bullying se puede clasificar en dos formas: el directo e indirecto o psicológico; el primero de éstos, es la forma más común entre los niños y adolescentes; se traduce en peleas, agresiones e incluso palizas y, el indirecto, se caracteriza, principalmente por el aislamiento social del agredido, la propagación de amenazas o críticas que aluden a rasgos físicos.

En ese tenor, es de mencionarse que el bullying ocurre en las escuelas y como en la mayoría de los casos se trata de un acoso invisible para los adultos, los profesores muy difícilmente se dan cuenta de lo que está sucediendo entre los alumnos, ya que el agresor acosa con frecuencia a la víctima en los baños, en los pasillos, en el patio, cuando no hay adultos cerca.

Para que se susciten este tipo de conductas debe haber una víctima; es la persona a la que se le molesta continuamente, un agresor que es el que inicia los ataques contra la víctima, y los cómplices, que son todos los que se ríen o apoyan al agresor y son la parte que fomentan el acoso escolar.

Entre las acciones que se pueden implementar para prevenir el bullying en las escuelas, destacan: fomentar la participación en actividades preventivas desarrolladas por la escuela (conferencias, reuniones, círculos de lectura, convivencias y actividades recreativas y deportivas); propiciar una relación cercana y periódica con la maestra titular para intercambiar información sobre la conducta del niño; mantener una comunicación cotidiana con los hijos, atención a menciones extrañas o inusuales y conocer a compañeros e identificar a sus amigos.

E invitarlos a casa seguido.