En la tormenta

Sí, ganan mucho, demasiado

En días recientes se publicó que los diputados del Congreso del Estado de Guanajuato reciben el segundo salario más alto del País. Los datos fueron tomados del Diagnóstico que Transparencia Mexicana y Fundar publicaron como parte de la Alianza por el Parlamento Abierto.

Algunos diputados trataron de minimizar las comparaciones diciendo que los datos de los otros estados no contemplaban todos los ingresos de los legisladores. La mayoría de ellos opina que el sueldo es un salario “digno” y que corresponde a las responsabilidades que asumen.

El dato concreto, según el tabulador de sueldos y salarios que publica la página del Congreso (no aparece la del 2015)  es que los diputados en Guanajuato reciben más 145 mil pesos mensuales menos impuestos, lo que les da un salario aproximado de 119 mil pesos, 107 mil líquidos y 12 en su ahorro. ¿Es mucho o es poco?

Se calcula que unos 19 millones de mexicanos reciben el salario mínimo y que 14% de los empleados en México recibe menos que eso. $119 mil equivalen a 56 veces el salario mínimo. Otro dato: solo una de cada 100 familias mexicanas tiene ingresos de más de $111 mil pesos mensuales. Eso quiere decir que los diputados, al autoasignarse salarios de esas magnitudes se ubican entre el 1% de los más privilegiados. Ocho de cada 10 familias mexicanas viven con menos de 15 mil pesos mensuales: un diputado recibe ocho veces más. Cuatro de cada 10 familias mexicanas viven con menos de 6 mil pesos mensuales: la mitad de lo que les dan a nuestros diputados solo como ahorro. Todos estos mexicanos, el 99 por ciento que gana menos que ellos, paga con sus impuestos, su salario de 119 mil pesos mensuales.

Otros datos. En el Congreso del Estado la gran mayoría tiene nivel de licenciatura. Unos cuantos, muy pocos, alguna maestría. Algunos no tienen estudios profesionales o no reportan sus estudios (se puede ver en la página del Congreso).  Según los tabuladores comparativos de salarios en México, un licenciado en derecho con 15 años de experiencia ganaría en promedio 24 mil pesos mensuales, muy lejos de los 119 mil que ganan los diputados guanajuatenses. Puede ser, desde luego, que un licenciado independiente con su propio despacho, o siendo la estrella de un despacho muy reputado, gane mucho más que eso. Pero le aseguro que ese no sería el perfil de casi ninguno de nuestros legisladores. La gran mayoría de nuestros diputados no volverá en su vida a ganar un sueldo así... fuera del “servicio” público.

Si la comparación con nuestra realidad no basta, miremos hacia el exterior, lo cual no siempre es fácil. Pero veamos el caso de nuestro vecino del norte: un diputado federal en los Estados Unidos gana unos 14 mil 500 dólares mensuales, cerca de 221 mil pesos mexicanos. Mucho más que un diputado de Guanajuato. Pero en Estados Unidos el salario mínimo es de 26 mil 800 pesos. O sea que un diputado federal gana solo ocho veces el salario mínimo. El equivalente sería que nuestros diputados ganaran unos 17 mil 500 pesos. Sería un salario digno, si consideramos que al menos siete de cada diez mexicanos no ganan eso. Otro dato: en España, los diputados ganan según las funciones que cumplen en la cámara, pero la mayoría gana unos 5 mil 400 euros al mes, o sea unos 92 mil pesos. El salario mínimo congelado por Rajoy desde el 2013, es de 752.85 euros al mes. Un diputado gana en España solo 7 veces el salario mínimo.

En resumen, vivimos en un país que paga sueldos muy bajos, por decirlo de una forma, o en un país de ciudadanos pobres. Pero nuestros diputados no se resignan a ganar conforme al país que habitan. Creen, no sabemos por qué extraña razón, que tienen el derecho de cobrar más que los legisladores de países que tienen niveles de vida muy superiores a los nuestros y ubicarse entre el 1% que más gana en el país. ¡Y además creen que se lo merecen!

No es de extrañar que la lucha por ocupar una curul sea tan encarnizada. Es una beca única, un boleto que les da derecho a situarse en la élite de este país, al menos durante tres años, o más, si sus habilidades chapulinescas se los permiten.

El asunto no es que les tengamos envidia. El problema de los salarios tan desproporcionados de nuestra clase política y el resto de los mexicanos es un asunto de justicia elemental. Pero más allá de eso, está en la raíz de muchas de las lacras de esta clase: ser político en México es tener acceso al botín del que se pueden servir a manos llenas aún sin violar la ley, porque esos sueldos y salarios se los adjudican ellos mismos.

Ganar 119 mil pesos mensuales sí es mucho, sí para este país, con estas carencias. No creo que no lo entiendan. Ganar así, a pesar del disgusto de la ciudadanía, es parte de lo que construye el descrédito y la desconfianza que tenemos los ciudadanos en nuestra clase política. Junto con otras cositas...

david.herrerias@propuestacivica.org.mx