En la tormenta

Sancionaron a la ligera

Este lunes el Ayuntamiento aprobó un acuerdo para sancionar a un ciudadano. Los regidores de oposición votamos en contra. Los del PAN siguieron la línea que les ordenaron, porque evidentemente no conocieron el expediente ni tuvieron los elementos que les crearan convicción de la culpabilidad de la persona ahora sancionada.

Supuestamente la persona violó la ley al no responder a una serie de oficios de la Contraloría. Como se recordará, el tema fue tratado en la Comisión de Gobierno, Seguridad Pública y Tránsito, en lugar de que se tratara en la comisión adecuada que es la Comisión de Contraloría. Allí, sin conocer ni una hoja del expediente, sin la presencia del contralor y sin el mínimo análisis, los panistas aprobaron el dictamen, mismo que propuso 8 meses de inhabilitación para el ex servidor público y que ayer fue aprobado en el pleno del Ayuntamiento.

Fue un procedimiento irregular de principio a fin. Con notificaciones deficientemente realizadas. Sin haber cumplido las formalidades mínimas para dar inicio a un procedimiento de responsabilidad, como es el dar aviso al superior jerárquico del imputado, en este caso, el pleno del Ayuntamiento. Además, dejaron pasar el tiempo de manera criminal. La ley ordena que las sanciones se emitan dentro de los 10 días siguientes a la conclusión del término para rendir alegatos. Esto ocurrió hace medio año. De tal manera que si entonces se hubiera impuesto la misma sanción de 8 meses de inhabilitación, ya sólo faltarían 2 meses. Pero al haber dejado pasar el tiempo, apenas empezaran a correr los 8 meses.

Todo eso se traduce en diversas violaciones a los derechos fundamentales de la persona ahora sancionada y en particular al principio del debido proceso, que debe presidir todo juicio y procedimiento que se lleve a cabo en forma de juicio.

En la sesión de este jueves les hicimos ver estas irregularidades a los panistas miembros del Ayuntamiento. Les dije además que el ius puniendi, esto es, la facultad sancionadora del Estado nuca debe ser utilizada con ligereza, ni en el ámbito penal ni en el administrativo. La ley nos ha dado esa facultad y tenemos que ser sumamente responsables y prudentes, porque podemos afectar derechos fundamentales de las personas.

Los invité a que votáramos en contra de este dictamen pues se trata de un procedimiento que está mal de principio a fin, viciado de origen y que viola los derechos del imputado. Les pedí que demostráramos que somos un Ayuntamiento que actúa con responsabilidad y no de manera arbitraria.

Y es que en casos como éste el Ayuntamiento actúa como un auténtico tribunal, de manera que imponer multas, destituciones, inhabilitaciones para ejercer cargos públicos y suspensiones no e cosa de juego ni para hacer un uso político de esas sanciones. Al contrario, la prudencia, la templanza, la fortaleza y sobre todo la justicia debería de ser las virtudes que presidieran todo el proceso.

Lamentablemente no fue así. Todos los exhortos y argumentos les entraron por una oreja y les salieron por la otra a los panistas. Porque ya iban predispuestos, aleccionados y decididos a castigar a una persona sin contar con un solo elemento para hacerlo. Sólo la sed de venganza los guió. Tan es así que rehuyeron el debate. Ni uno de ellos respondió una palabra a los cuestionamientos. Ninguno de ellos, ninguna de ellas, aventuró siquiera un solo argumento. Calladitos, se limitaron a levantar 10 dedos que parecieron provistos de resorte e hicieron honor, una vez más, a aquella máxima famosa del Yunque: el que obedece, no se equivoca.