Columna invitada

Glosa ciudadana: críticas y retos

El balance de la glosa ciudadana es positivo, pero sobre todo, alentador: detonó un debate público mayor de lo esperado, lo cual ha llamado incluso la atención en otras partes del país. Varios estados de la república han mostrado interés en conocer más sobre este ejercicio de rendición de cuentas. Sin embargo, como todo ejercicio innovador, es perfectible. Aquí algunas reflexiones:   

1. El nombre de glosa ciudadana provocó cierta polémica, pero cumplió su cometido: que todos los actores hicieran referencia a él de forma inequívoca. Este ejercicio podría haberse llamado de muchas maneras, pero haberlo nombrado así permitió que fuera claramente identificado en el marco del Informe de Gobierno. Etimológicamente, glosa ciudadana es un término válido, cuya aceptación y uso no obstante podría tomar cierto tiempo.

2. La glosa ciudadana no debe concebirse como un ejercicio que sustituye la glosa legislativa. Es innegable que la crisis de representación política por la que atraviesan las democracias contemporáneas es un precursor de la innovación social —en este caso gubernamental— que permitió cumplir una anhelada demanda ciudadana: poder cuestionar de forma directa y personal al gobierno, sin tener que hacerlo por medio de sus representantes populares: los legisladores. Una propuesta es que este ejercicio ocurra después de la glosa legislativa (que tendrá lugar en el Congreso a partir del día de hoy) para darle así un lugar preponderante al Legislativo en la fiscalización del Ejecutivo. 

3. La selección de las intervenciones fue el asunto más complicado de definir. Se valoraron diversas alternativas —como el sorteo o la representatividad social— pero la decisión se decantó porque fueran expertos con reconocimiento público y absoluta independencia del gobierno —en su mayoría integrantes de los consejos de evaluación de políticas públicas (EVALÚA Jalisco) y de monitoreo de indicadores del desarrollo (MIDE Jalisco)— quienes intervinieran. Nobleza obliga, de modo que hay que reconocer que siempre es posible ampliar y enriquecer este tipo de convocatorias que, por razones de cupo, son limitadas.  Muchos especialistas y liderazgos se quedaron fuera, pero habrán de ser convocados en futuros ejercicios. Tendremos que ser lo suficientemente creativos para que quepan todos: gobierno, oposición y sociedad. 

4. El formato acordado fue, por momentos, una camisa de fuerza que limitó el potencial de la glosa para transformarse en un auténtico debate público in situ. Pero el tiempo es el peor tirano donde lo que sobraba era talento y compromiso: los 150 minutos disponibles resultaron insuficientes para un ejercicio que rebasó las expectativas de propios y extraños. Una propuesta es que la glosa se despliegue no en una, sino en varias jornadas temáticas e incluso regionales para abordar a profundidad los temas y promover su descentralización.

5. El hashtag #GlosaCiudadana se convirtió en trending topic (tendencia destacada en Twitter) de forma inesperada, ante la espontánea viralización del ejercicio en redes sociales impulsado por participantes y observadores externos, ya que el encuentro fue televisado. Por momentos, el tráfico en redes fue impresionante: muchas preguntas se quedaron sin responder. Una de las críticas fue precisamente que no se llevó a cabo en tiempo real, de modo que una posibilidad es hacer un ejercicio simultáneo que permita una mayor participación virtual.      

6. Para algunos, ciertas preguntas fueron demasiado acotadas y ciertas respuestas insuficientes, como era de esperarse en un grupo plural donde las opiniones disienten. De nuevo, la mecánica de la glosa impedía la exhaustividad en los planteamientos, por no mencionar la réplica, que algunos hubieran deseado tener. En cualquier caso, el diálogo fue satisfactorio en términos generales: se cubrieron todos los temas en los tiempos acordados. Lo que es más, se generó un espacio para el diálogo público que antes no existía.

7. Acaso lo más trascendental del ejercicio, por sus implicaciones de política pública, sea el compromiso del Gobernador de dar puntual seguimiento a los planteamientos realizados. Esto no significa que todo lo que se planteó se tenga que realizar, sino que cuando menos se debe responder. Este compromiso, en sí mismo, es un avance en la rendición de cuentas, pues obliga al gobierno a hacerse cargo de los cuestionamientos y preocupaciones de los ciudadanos. 

La glosa ciudadana fue un “día D” para el desarrollo democrático de Jalisco. Como lo han expresado distintos especialistas que no estuvieron presentes, este ejercicio podría ser un punto de inflexión en la forma de rendir cuentas: este es el verdadero alcance que muchos ven en la glosa ciudadana. Sin embargo, no es la panacea de la compleja relación entre gobierno y sociedad. Apenas se trató de un ejercicio de un día, lo que nos obliga a pensar, entre todos, cómo hacer de la rendición de cuentas y la incidencia ciudadana en las políticas públicas, algo permanente los 364 días restantes del año. Fue un primer ensayo, faltan muchos por venir.

*Subsecretario de Planeación y Evaluación. Académico del ITESO y profesor de la UdeG