Columna invitada

Glosa Ciudadana: retos y oportunidades (Parte 2/2)

Para algunos, el formato de la Glosa Ciudadana está agotado. Pero pocos, sino es que nadie (que se tome en serio), ha planteado que se cancele el ejercicio. Todo lo contrario: muchos han hecho propuestas frescas y creativas para su mejoramiento, reconociendo explícita o tácitamente que el ejercicio debe continuar. Hay mucho qué mejorar: ya sea como la conocemos hasta ahora con ciertas modificaciones o con un formato completamente distinto, la Glosa Ciudadana apunta hacia su consolidación en Jalisco y a su réplica en otros estados del país.

A decir de una docena de expertos mundiales y de una veintena de reconocidos especialistas nacionales que atestiguaron el pasado ejercicio, la Glosa Ciudadana tiene el potencial de convertirse en un referente nacional e internacional de rendición social de cuentas y en una práctica de gobierno abierto. Incluso, la oposición desde el Congreso —en voz del coordinador parlamentario de Movimiento Ciudadano— reconoció la importancia de la Glosa Ciudadana del Ejecutivo. Incluso, el Congreso del Estado —por medio de la Junta de Coordinación Política y con el acuerdo de todos las fracciones parlamentarias— organizó su propia "Glosa Ciudadana del Legislativo" con expertos locales. Desde mi perspectiva, el ejercicio del Congreso abonó a la rendición de cuentas en torno al Informe, dio voz a un número mayor de organizaciones ciudadanas y, sobre todo, involucró a los diputados en la discusión bajo una lógica menos partidista. Un acierto de los legisladores que apunta en el sentido de un parlamento abierto.

Ahora bien, ¿Glosa institucional, técnica, democrática o ciudadana? Jalisco logró integrar un Secretariado Técnico de Gobierno Abierto con los tres Poderes Públicos, los dos órdenes de gobierno, el Instituto de Transparencia, representantes de alto perfil de la sociedad civil. Creo que en el marco del gobierno abierto se puede discutir un mecanismo que coordine y armonice los ejercicios de rendición social de cuentas que atienda las críticas e incorpore las propuestas: 1) reunir expertos, legisladores y ciudadanos ordinarios a dialogar; 2) reducir la duración de cada bloque temático y extenderlo por varios días; 3) organizar mesas de trabajo previas para definir de forma deliberativa temas y preguntas ; 4) hacer públicas y entregar anticipadamente las preguntas para que secretarios preparen sus respuestas; 5) contar con una facilitación para el diálogo público con réplica y contra réplica; 6) adoptar un formato horizontal que permita que todas las partes se sientan cómodas y cuidadas.

Sin embargo, la Glosa Ciudadana tampoco es la panacea de la democracia: no va a resolver los problemas públicos del estado, sino que únicamente contribuye a visibilizarlos (como el caso de la violencia contra las mujeres, que como efecto tuvo la declaratoria de alerta de género), explicarlos y discutirlos públicamente. En ese sentido, no debe sobre cargarse de expectativas a la Glosa Ciudadana. Parte de la crítica al formato de la Glosa tiene que ver con que se espera mucho, acaso demasiado de ella. Más que esperar que la Glosa resuelva la rendición de cuentas, hay que trabajar en las demás instancias —comisiones legislativas, Auditoría Superior, contralorías, consejos de participación— para pensar en una política integral de rendición de cuentas que nos tomará tiempo formular e implementar. Acaso en una década nos refiramos a la rendición de cuentas y al gobierno abierto con normalidad, como hoy lo hacemos de la transparencia o de la democracia electoral.

Subsecretario de Planeación y Evaluación del gobierno del estado