¿Fue un virus?

La pantalla apenas y registraba los latidos del corazón. Los signos vitales caían de forma estrepitosa y el enfermo se convulsionaba. Los médicos anotaron la hora del siniestro, pero jamás nos explicaron qué es lo que había agravado la situación. “Fue un virus”, decía el escueto informe y nada más.

La selección mexicana de futbol debe mejorar mucho este viernes si quiere mantener la esperanza de clasificarse al Mundial de Brasil 2014, pero la pregunta es: ¿Qué, dónde y cómo debe mejorar? Nadie nos explicó a profundidad qué fue lo que se deterioró en el equipo, al interior de él, en la cancha y en el entorno de una selección que perdió la brújula y el sentido competitivo. ¿Fue una cuestión futbolística? ¿Fue un tema mental? ¿Fue una combinación de ambas? ¿Fue culpa de los jugadores? ¿Fue culpa del entrenador? ¿Fue culpa de los dirigentes? ¿Qué fue lo que le sucedió al México del Chepo de la Torre?

Y no se trata solo de buscar culpables. Se trata de conocer los detalles de una terrible recaída y aprender a partir de ellos a no cometer los mismos errores. Aquí hay existe el interés de borrar rápidamente el pasado, desparecer todo lo que en apariencia es negativo y salvar la cabeza de algunos y el negocio de otros.

Sea como sea, México necesita mejorar en todos los sentidos. En un futbol, que se volvió mecanizado, predecible, falto de creatividad y que sucumbió en uno de los niveles más pobres del mundo. Y México también necesita mejorar en lo mental, donde mostró carencias, vacíos, equipos sin personalidad, carentes de carácter, fuerza y tamaños para luchar contra la adversidad.

Supongo que Víctor Manuel Vucetich, que heredó una “selección en llamas”, ya habrá realizado el conteo de lo que tiene y lo que necesita.

Hay un poco de infortunio y también algo de fortuna y al mismo tiempo una contradicción en toda está “aventura” mexicana por alcanzar el boleto mundialista. La parte positiva es que a pesar de que se ha empeñado en fracasar, México tiene posibilidades reales de lograr el boleto para Brasil 2014 y la parte negativa indica que con el nivel que México ha mostrado no tiene nada que hacer en un Mundial.

Los próximos días serán determinantes. Nadie tiene el deseo de investigar un poco más y de comprobar qué fue lo que llevó al México futbolístico hasta la “sala de terapia intensiva”. Lo más fácil, lo más recurrente, lo más banal y superficial es decir: “Fue un virus”.

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