¿Un octubre de tonos azules?

Entre el “deseo” y la “necesidad” hay un buen trecho para los Dodgers de Los Ángeles. Hace 25 años que el equipo ganó su última Serie Mundial. Una poderosa inversión, una nómina de casi 220 millones de dólares, y algunos de los peloteros más cotizados del mercado, han puesto a la tradicional novena californiana justo en el sitio donde todos sus fanáticos quieren verlo: los playoffs de la Liga Nacional, pero todo esfuerzo promete ser casi inválido, si no terminan el mes con el trofeo de campeones.

“Tienen un equipo muy competitivo en todos los renglones”, dice el ex primera base de los Dodgers Steve Garvey, quien ganó la Serie Mundial de 1981 ante los Yanquis de Nueva York. “Pero jugar en octubre implica otro tipo de presiones y de repercusiones. Ya veremos de qué está hecho realmente este equipo”.

Y la primera prueba de los Dodgers será un reto determinante: vencer en una serie divisional a los Bravos de Atlanta, un equipo con el que tuvieron tiempo de sostener hace un par de décadas un duelo que casi alcanzó el calificativo de un “clásico” y una batalla que significa enfrentar al equipo con el mejor récord de la Liga. Los Dodgers tiene con qué hacer frente a ello.

Como lo marca la “receta tradicional” de casa, el pitcheo tiene dos baluartes que puede marcar el rumbo de la postemporada: el zurdo Clayton Kershaw, que ganó 16 partidos en la temporada y que tuvo un fantástico 1.83 en carreras limpias permitidas, y el derecho Zack Greinke (15-4 y 2.63) podrían provocar una remembranza a los sagrados días de Sandy Koufax y de Don Drysdale. Tres figuras latinoamericanas prometen ser la parte medular del orden al bat: el mexicano Adrián Gonzalez , quien con 22 jonrones y 100 carreras impulsadas volvió a ser el líder moral que el equipo necesitaba; el dominicano Hanley Ramírez, un bateador oportuno y un hombre de manos seguras en las paradas cortas, yel cubano Yasiel Puig, cuya inspiración le sirvió al equipo para volver desde el último lugar divisional en junio hasta el campeonato de ese sector. Los Dodgers sufrirán las ausencias de los lesionados Matt Kemp y Andre Ethier, pero tienen un buen equipo, ciertamente balanceado y con la capacidad de hacer pesar una franela histórica.

El camino no será sencillo: además de los Bravos, la Liga Nacional tiene que tomar en cuenta a los siempre protagonistas Cardenales de San Luis, un equipo que batea bien y que siempre responde en situaciones de presión.

En la Liga Americana, los Medias Rojas de Boston, quienes luego de terminar el año pasado en la última posición con marca de 69-93 —su mayor cantidad de derrotas desde 1965—, han repuntado en el primer año de John Farrell como su mánager y se aseguraron un lugar en la postemporada. Este mes, los Red Sox lideran las Mayores en carreras anotadas con 853, fueron primer lugar en la liga en porcentaje sobre la base (.349), porcentaje de slugging (.446) y cuadrangulares (178) y además tienen la mejor marca de las Mayores con 97-65. Otro contendiente a tomar en cuenta son los Tigres de Detroit (93-69), con el venezolano Miguel Cabrera a la cabeza, quien ganó su tercer título de bateo de forma consecutiva con un promedio de .348 y se convirtió en el primer jugador con tres títulos de bateo consecutivos en la Americana desde que Wade Boggs ganara cuatro en fila de 1985 a 1988. En el pitcheo habrá que tomar en cuenta a Max Scherzer, con un porcentaje de efectividad de 2.90 y 21-3 así como 240 ponches.

Octubre saluda con la postemporada de las Grandes Ligas. Los Dodgers son favoritos para romper un largo ayuno sin títulos, pero tendrán que pasar por muchas pruebas antes de lograrlo. Veremos si el espíritu azul renace, aquel que inspiró la grandeza y la leyenda de Koufax, de Robinson, Drysdale, Lasorda, Sutton, Valenzuela, Snider, Campanella, Pee Wee Reese y demás…

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