Chivas puede... ¡Claro que puede!

Los partidos hay que jugarlos el día y a la hora en que el balón empieza a rodar. No antes, no basado en las estadísticas, en la posición de la tabla, en los goles o en el comportamiento de hace una semana. Los partidos o cada partido es diferente y cuando se trata de un Clásico, hay otro tipo de factores que irremediablemente son parte de la jornada, que pesan, que sacuden los sentidos, que despiertan sueños e imaginación.

Olvídense de todo lo que se dice y hasta de lo que no se dice. Chivas será competitivo el sábado en el Azteca. Dejará sus complejos en el vestidor, no se sentirá inferior, empezará el partido empatado a cero y sus futbolistas tendrán una divina ocasión para mostrar de qué están hechos, qué tienen en el ama y qué tipo de sangre corre por sus venas. Puede que no le sea suficiente, puede que no le baste, que no le alcance, pero al final, competirá y eso parece suficiente en este momento.

“En el futbol como en la vida, un 10 por ciento es talento y un 90 por ciento en actitud”, dice el dueño de las Chivas, Jorge Vergara.

Y al mismo tiempo en que acepta que Chivas tocó fondo en su crisis, Vergara dice que tiene un plan donde sin alterar al entrenador y contratando a los jugadores necesarios, encontrará respuestas en el futuro inmediato. Vergara también hace énfasis en que Chivas necesitará de la colaboración del resto de los integrantes de la Liga, de sus rivales, para que le permitan subsistir en el mercado, competir con equilibrio y reforzarse con la prestancia adecuada. Y eso no debe verse como nada “extraño”. No es que Chivas esté pidiendo la “ayuda” de sus competidores. Chivas está pidiendo un trato justo en un mercado ciertamente injusto, donde sus antagonistas se aprovechan, evidentemente, del hecho de que el equipo utilice únicamente a futbolistas mexicanos. Chivas quiere oportunidades y precios justos para competir, para llenar su estadio, el de los rivales, para generar rating de televisión, ventas, para acelerar un negocio. Me parece correcto.

Volviendo al Clásico, la diferencia en la tabla es un factor a considerar, pero créame que no será del todo determinante. El América no puede sentirse totalmente superior, porque este tipo de juegos se ganan con algo más que la creencia de que eres mejor. La cita no es un pesar doloroso para Chivas. Es, por el contrario, una magnífica ocasión para hacer de lado los amargos parajes de su crisis, para revertir todo, volver a nacer, competir y por qué no, ganarle al América. Chivas puede… Claro que puede.

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