Déjame te pregunto

¿Con salud todo, sin salud nada?

Sin salud es imposible que las personas o las sociedades alcancen su pleno desarrollo, el impacto que esta tiene para determinar la calidad de vida de la gente es trascendental.

En Hidalgo como en todo nuestro país, hablar de salud en términos masivos, es poner el dedo sobre una llaga muy dolorosa, los sistemas de salud públicos han sido rebasados en atención a sus usuarios y en la calidad del servicio que prestan.

En el Estado no contamos con suficientes hospitales de primer nivel, y hay un enorme desequilibrio, pues aún hay diferencias notables en la forma en la que enferma y muere un hidalguense en los medios rural y el urbano.

La Capital Pachuca cuenta con lo necesario para atender de manera oportuna a la mayoría de sus habitantes; sin embargo, conforme nos vamos adentrando en el territorio del Estado, las cosas cambian, la huasteca y la sierra son las que viven en las condiciones más precarias.

Traigo a colación este tema dado los sucesos de influenza y defunciones que ha provocado, y que dejan al descubierto una gran verdad: la gente no sabe, no entiende y no conoce temas elementales del cuidado de su salud.

Vivimos en un lugar donde el sincretismo está presente, es bien común ver que si se trata de malestares “menores”, como dolor de cabeza, gastrointestinales o gripe, aparecen los famosos “remedios caseros”, desde aplicación de compresas de hierba hasta tés de diferentes orígenes, todos con la intención de curarnos. Y ya si de plano vemos que la cosa no se arregla o los síntomas que tenemos están avisando de que tenemos una enfermedad complicada, es cuando nos aventuramos a ir al médico, antes no. Vivimos de la atención médica tardía, la automedicación y el uso de remedios caseros.

La salud no solo es la ausencia de enfermedad, es definida como un estado de completo bienestar físico, mental y social, es decir, que es multifactorial. Aquí es donde vemos que nuestro gobierno mucho hace por “curar” pero poco por prevenir.

Si hablar de educar para la salud es de por sí “harto” fantasioso, al menos deberíamos tener esquemas de promoción de la salud sólidos y de alto impacto, dada la mayor dimensión de este concepto. Sin embargo muchos aún piensan que promover salud es ineficaz, rígido y lleno de políticas poco operables.

Lo que es cierto es que es un área con recursos insuficientes para las acciones que se deben emprender, además si agregamos la dificultad de la coordinación intersectorial a todos los niveles, (Estado, Federación, IMSS, ISSSTE, SSA, etc.) vemos ya hasta común la duplicidad de esfuerzos o peor aún la no suma de los mismos en beneficio de la gente.

Es típico ver políticas encontradas entre los diferentes actores del sector salud y si a eso agregamos una población no educada, donde ve más fácil ir a pedir la medicina que cuidarse, entendemos el panorama actual. 

Desde el marco de la promoción de la salud, ésta debe ser considerada como un medio para llegar a un fin, como un recurso que permite a las personas llevar una vida individual, social y económicamente más productiva.

Es un recurso para la vida diaria, que acentúa los recursos sociales y personales, así como las aptitudes físicas de los seres humanos.

Promover la salud no solamente es la transmisión de información sino también el fomento de la motivación, las habilidades personales (sociales, afectivas y cognitivas) y la valoración por sí mismo y por los demás, condiciones necesarias para adoptar medidas destinadas al control y la mejora del individuo.

Es todo un proceso no una solución fácil, y ahí es donde se debería estar apostándole, a educar, promover y prevenir más que remediar.

Aunque no vaya siendo cierto lo que varios médicos me han dicho, que es mejor “medio” curar al “enfermito”, porque eso asegura que seguirá yendo a verlos, no es “lucrativo” curarlos a la primera.

En fin, no menosprecie las enfermedades, ya que en ello se pondría en riesgo la propia vida o la de los suyos.

Que pase un excelente fin.

dacc_cardenas@yahoo.com.mx