Déjame te pregunto

¿La normalización de la violencia, algo ya común?


Cada día es más normal ver en los estanquillos de periódicos de esta nuestra ciudad capital, que la mayoría de los medios impresos usan a la violencia como un recurso por demás barato y de poca monta para que los lectores asiduos (a ese morbo), compren por algunos pesos la edición correspondiente.

Tal pareciera que lo importante es vender a toda costa el tiraje diario, así que el crimen, la violencia, los asesinatos, y en general el morbo que perturba lo cotidiano, se ha vuelto el deleite de miles de pachuqueños.

Es típico ver (ya que son más fotografías que texto), 4 o 5 páginas de lo que el crimen organizado hizo el día anterior, y es que como alguien me dijo alguna vez: “la sangre vende” y en honor a la verdad, es cierto, muchos son los que gustan por saber qué tan mal vamos como sociedad.

En sano juicio, el papel fundamental del medio de comunicación es mostrar la realidad tal cual es, y así, presentarnos una imagen completa de lo que sucede en algún lugar, pero la pregunta de fondo ante esto es: ¿Hasta qué punto mostrar la violencia en cualquiera de sus formas, deja de ser informativa y se convierte en contraproducente y perversa para una comunidad?

Si bien el concepto de violencia es harto complejo y tiene diversos matices, su definición más aceptada, es la que se refiere a la interacción que existe entre personas, en donde las conductas que manifiestan provocan o amenazan con dañar a otro o a otros, y se puede presentar en todos los ámbitos de una sociedad, en la escuela, en el trabajo, la familia o en la calle y puede llegar a extremos como la muerte. Son los robos, los asesinatos, los daños contra inmuebles, recursos naturales y personas las manifestaciones más comunes de la misma.

Con el auge de los medios electrónicos, el enfrentamiento en algún lugar puede llegar en segundos hasta el otro lado del planeta, podemos verlo, escucharlo y sentirlo, es tan frecuente que inclusive se considera hasta “cotidiano”. Los que saben dicen que la exposición continua al conflicto puede afectarnos de distintas maneras, donde la más relevante es empezar a normalizarlo, y esto es por demás peligroso, ya que vivir en un entorno donde la violencia está presente, nos puede llevar a pensar que la misma es válida para resolver problemas, y ya que es tan común, reproducirla hasta volverla como lo correcto por hacer.

Debo reconocer que esta normalización ha sido mucho causada por los medios de comunicación, celebro que el medio en el cual publico semana con semana esta columna, ha buscado mantenerse en un bajo perfil con respecto a este asunto.

Como ya dije, Hidalgo no está exento a este fenómeno, de a poco este incremento del “violentómetro social” deja entrever que algo está pasando por estas tierras, a pesar de que Pachuca sigue ubicada como una de las urbes más seguras de acuerdo al índice de Paz México, el robo con violencia está creciendo cada día más y de manera concreta a casa habitación y comercios.

El asalto allá por Plaza Q en estos días, es muestra evidente de que la escalada del crimen está en proceso, y es obligación de nuestra autoridad tomar más cartas sobre el asunto, si bien ya lo está haciendo, creo que no es suficiente y no lo digo por la Policía Estatal, que es en muchos casos a la que en la mayoría de las veces vemos por nuestras calles, si no a la Municipal, que además de no ser suficiente, en varias ocasiones ha denotado carencia de capacidad.

Una cosa más que la administración entrante en Pachuca tendrá que resolver, y sé de antemano que nuestra Presidenta dirá que es un problema de recursos, pero para eso fue elegida, para priorizar sobre lo importante y buscar la solución que nos lleve a eliminar un problema que, de no atenderse, puede escalar a niveles ya no controlables.

Así que la siguiente ocasión lo invito antes de leer morbo solo por leerlo, piense en qué le toca hacer a usted para mitigar este fenómeno, qué acciones sencillas desde su cotidianidad puede emprender, de qué formas puede contribuir de manera concreta y medible para que mejoremos como sociedad, y es que para quejarse todos, pero para hacer algo solo unos pocos.

Bueno, que a pesar de haber dicho lo anterior, no faltará quien este lunes venidero vaya de rodillas a pedirle a la Virgencita que saque toda la maldad de Hidalgo para que todos estemos bien. Y por favor no mal interprete mi comentario, la fe para mi es de lo más importante que el ser humano debe de tener, pero no es ni por mucho lo único de lo que debemos de asirnos, las acciones reales y concretas son las que nos llevará a generar el cambio que buscamos.

Eso no quita lector mío, que, si ya tiene preparado todo para iniciar su peregrinar a lo largo de la carretera que nos lleva a la Ciudad de México, hágalo con gusto y viva esa experiencia, que es como diría Enrique Iglesias: “Una experiencia religiosa”.

Que pase un excelente fin.