Déjame te pregunto

¿La “mordida” nuestra de cada día?

Sé que hace algunas semanas toqué este tema lector mío, sin embargo, el evento de hoy sábado es en verdad relevante.

En el Reloj Monumental de Pachuca se efectuará la firma de un manifiesto de la campaña que emprendió la Coparmex, denominada “Yo no doy mordida”, cuyo objetivo además de concientizar, es el de invitarlo a que usted se comprometa y firme que no le entrará a uno de los vicios más arraigados en este nuestro México.

La “mordida” ha sido de siempre tema recurrente entre conversaciones diversas, basta con que alguien se queje de que “tuvo” que dar mordida para acelerar un trámite o evitar alguna infracción, o bien, que hable de que escucho que “otros” hicieron lo propio, tal parece que forma parte de nuestra cultura.

Este término está en el Código Penal Federal de México, bajo el concepto de delito de cohecho, y se presenta cuando un servidor público solicita o recibe de manera indebida dinero o especie, para hacer algo injusto o dejar de hacer algo justo relacionado con sus funciones, el código también sanciona a la persona que ofrece ese dinero o dádiva al funcionario público.

Como ve la corrupción es siempre un camino de ida y vuelta, se requiere tanto de la persona que ofrece como de quien acepta, siempre es de dos o más.

Esta campaña de la Coparmex nacional empezó desde marzo pasado y es válido decir que apenas está arrancando formalmente en Hidalgo con su sede estatal, y creo que llega en un muy buen momento; con las recientes declaraciones de la Contralora de “hierro” hidalguense, Citlalli Jaramillo, que dijo que ni le busquen, porque al diablo encuentran si es que se andan con cosas corruptas los estatales y municipales, y por otro lado la ley estatal anticorrupción, se están concatenando las cosas para que algo empiece a cambiar.

No es para menos, los expertos dicen que la corrupción es el equivalente al 10% del PIB (échele cuentas), y ha existido porque va de la mano con la impunidad, ya que no existe claramente una ley que obligue a restituir el daño realizado, bueno a menos que entre la que en el párrafo anterior le dije, la cosa es que mientras no haya nada claro, hay mucho combustible para echar a andar la maquinaria interna de la persona o grupo de personas a la que se les presente la oportunidad de corromperse.

Esta es una conducta social y es aprendida, me refiero a que nadie nace con ella, se ve, se siente y se replica, lo que a todas luces se muestra como un acto egoísta que deja de lado el bienestar común y privilegia el bienestar de uno o de muy pocos.

Prácticamente todos en algún momento hemos realizado actos que consideramos “inofensivos” y que no dañan mucho, como pasarse un semáforo en rojo, brincarse la fila, no respetar las señales de vialidad, copiar en un examen o ya en la actualidad hasta mensajearnos por las redes sociales para avisarnos de donde está un agente de tránsito o un retén de alcoholímetro, en pocas palabras, lo hemos normalizado.

Lo anterior preocupa porque es la antesala para escalar a sacar provecho de forma ilegal y de paso a mostrar dinero de por medio, es decir, dando “mordida” al agente de tránsito, a los del alcoholímetro, a algún funcionario público para acelerar un trámite, para obtener alguna licencia o permiso, para participar en licitaciones o para ganar contratos, entre muchas otras cosas más.

Así que con el lema “No lo hago, no lo permito, y si lo veo lo denuncio” esta campaña de Yo no doy mordida pretende combatir sin miramientos este mal, para que de a poco, se vaya creando una cultura de la legalidad, porque, aunque repetitivo, la primera medida para evitar la corrupción viene del ejemplo que otros dan, empezando por la familia, siguiendo con la escuela y terminando con autoridades que hagan valer las leyes para sancionar a quien la cometa.

Por lo pronto, ojalá que todos los empresarios firmen el dichoso documento, porque muchos de ellos son precisamente los primeros en hacer fila para “ofertar” sus dádivas al gobierno y verse ungidos con su venia.

Que pase un excelente fin.

dacc_cardenas@yahoo.com.mx