Déjame te pregunto

¿Y yo también soy un hijo de mi madre?

La madre es por diseño el eje rector de la familia, es el cohesionador que hace que uno esté unido, es la mejor definición de la palabra automotivación que pueda conocer.

La fecha sin parecer simplón y hasta con cliché, es motivo de celebración, si de por sí como mexicanos celebramos todo, quizá el día de hoy sin temor a equivocarme es superior a las fiestas decembrinas o al día de la Virgen de Guadalupe, que bueno en gran medida su día es una celebración similar por ser ella la madre del hijo de Dios.

Hoy se celebra a la mujer que ha tenido la fortuna (me gusta verlo así), de engendrar uno o varios hijos, y quizá yéndome más lejos, a la mujer que ha tenido que sostenerlos, alimentarlos y darles educación sin haberlos cargado en su vientre, es claro que estoy hablando de las madres.

La madre nos guste o no, en este país es la cabeza de la familia, es quien lleva el control de todo, es cierto se dice que el hombre es el jefe de la casa, pero más bien por considerarlo el proveedor, porque la madre es quien juega el papel de doctora, maestra, terapeuta, sirvienta, consejera, es la que tiene todo listo, la que está al pendiente de que todo esté en su lugar, de que los hijos vayan a la escuela y de  que hagan sus tareas, es la que une a la familia por generaciones completas.

Sin embargo y en un mundo aún machista, cada día son más las mujeres que se incorporan a la fuerza laboral, ya que son madres solteras o divorciadas y además jefas de familia y tienen que cumplir con todas las actividades antes mencionadas.

La madre es por diseño el eje rector de la familia, es el cohesionador que hace que uno esté unido, es la mejor definición de la palabra automotivación que pueda conocer, ella es quien muestra esa cara que transmite entusiasmo para cumplir con los deberes, para mandar al hijo a la escuela, para apoyar a la pareja en el trabajo y mejor aún, para que ella misma vaya y trabaje cooperando con el sustento de la casa.

Ser madre repito, no significa haber engendrado un hijo, ser madre es una labor que no todas pueden desempeñar, es aconsejar, guiar y apoyar a los hijos propios y prestados con palabras sabias y oportunas a lo largo de toda su vida hasta que la muerte las alcance.

Más allá de la veneración, con todas sus aristas, que la figura materna despierta en nosotros, quiero mencionar que en este México mágico, la palabra “madre” es sin duda uno de los elementos más usados en nuestro lenguaje coloquial.

Madre y sus derivados pueden significar muchas cosas, desde cantidad, importancia, calidad moral, estado físico, sabor, emoción y un larguísimo etcétera más.

Caray, quién no ha sido víctima de una mentada de madre, seguro que usted y yo alguna vez al menos nos ha sucedido, es irónico que en un lugar tan devoto a la madre como nuestro México y nuestro Hidalgo, que festeja con grandilocuencia este 10 de mayo, se tengan insultos que hagan mención a la madre de uno.

Peor aún es darnos cuenta con ironía de que la palabra “padre” es para decir que algo está bien o bonito, es decir que “esta padre”, y si algo no es lo que se espera es tristemente solo una simple “madre”, duro pero cierta la manera de como con nuestro propio lenguaje minimizamos a aquella que nos dio la vida.

Ser madre en verdad que requiere de mucha inteligencia, tiempo, atención, paciencia y fuerza.

Y si, yo soy también un hijo de mi madre, pero más allá del insulto cultural que la frase lleva implícita, hablo de ser hijo de una mujer que dedico su tiempo para alimentarme, enseñarme a caminar, a hablar y a valerme por mi mismo.

Desde estas líneas mi amor, mi afecto y mi respeto a la mujer que cuido de mi en mis primeros años, la que se desveló junto conmigo con los deberes escolares y la que de tiempo en tiempo con una buena “nalgada” o “jalón” de cabellos me “orientaba” en los caminos del respeto a los demás, gracias mamá.

Por favor aunque sea una llamada regálele, seguro a ella le encantará.

Que pase un excelente fin.

dacc_cardenas@yahoo.com.mx