Déjame te pregunto

¿Hasta cuándo un gobierno lleno de impunidad?

Es triste ver como la impunidad es un problema grave, especialmente en los niveles estatales y locales de gobierno, así como en las fuerzas de seguridad y en el sector judicial.

Este México es mágico, un lugar donde todo puede pasar, y en donde todos nosotros con el tiempo pasamos del asombro, a la indignación y finalmente a la indiferencia.

La tecnología y los medios de comunicación, nos acercan en tiempo real a los hechos que van ocurriendo día a día en este país y por supuesto en Hidalgo.

Por eso cuando leo, veo y escucho los abusos graves, los homicidios, los malos tratos, las torturas, las desapariciones en Estados como: Michoacán, Guerrero, Tamaulipas, Oaxaca y un largo etcétera más, y ver que no pasa nada, no puedo más que indignarme.

Y me indigno porque veo detrás de estos hechos a una clase política que tiene en sus manos el destino de lo que está ocurriendo, y aquí el tema de la corrupción y de su acompañante llamado impunidad da motivos para la desconfianza de todos nosotros, porque conforme se indaga más, más basura se descubre.

Es triste ver como la impunidad es un problema grave, especialmente en los niveles estatales y locales de gobierno, así como en las fuerzas de seguridad y en el sector judicial.

Este tema es una constante en nuestra vida cotidiana, todos sabemos que están coludidos en actos de corrupción muchos funcionarios públicos, y que esta condición se extiende a prácticamente todo el país, muchos de ellos han sido susceptibles a la infiltración del crimen organizado, del narcotráfico, del secuestro y la extorsión, el vivo ejemplo es el alcalde de Iguala y su esposa; no estoy generalizando, pero es un problema que es real, que existe, que lo conocemos y al que no se le hace nada.

Cuando Peña Nieto hablo de crear la Fiscalía Anticorrupción, muchos oyeron pura demagogia, un discurso más populachero que una realidad, pero hoy se antoja como una urgencia que debe ser cumplida.

Y es que cuando los políticos manejan erarios públicos que proceden del pago de nuestros impuestos como ciudadanos, con fines personales, y no existe un mecanismo que los descubra y los sancione, la impunidad se vuelve gravísima.

Enoja ver como legisladores locales y federales, se dedican a aprobar presupuestos de cantidades tan grandes que son una grosería para el pueblo, y sin exigir una rendición de cuentas en el uso de los mismos.

Una Fiscalía Anticorrupción empezaría por casa y sancionaría los casos de corrupción sin importar el partido político al que pertenezcan los acusados, crearía mecanismos eficientes para regular el gasto público, la rendición de cuentas como ya lo dije y la transparencia en el uso de los presupuestos.

No puede ser posible ya concebir a un país pobre, pero lleno de ex gobernantes, funcionarios en activo y líderes sindicales millonarios y cuyos ingresos provienen de nosotros los ciudadanos, y peor aún, escucharles decir que todo está bien y que se está “trabajando” para mejorar, eso ya no es creíble.

Acabar con la corrupción requiere una profunda revolución cultural de nuestra parte como ciudadanos, porque solo así abriremos los ojos y exigiremos un cambio a aquellos que toman las decisiones nacionales.

Algo de eso se está viendo ya, pero no sólo bastarán las marchas y cierres de avenidas para exigir honestidad, si la gente no es escuchada, tarde que temprano estas acciones escalarán, y la justicia podría empezar a ser tomada por sus propias manos, las autodefensas son el vivo ejemplo ya.

Esperemos que el gobierno tenga la mesura para saber actuar y cortar de tajo lo que no se puede sostener más, y por favor no juegue el juego de la corrupción, es un juego donde al final, nadie ganará.

Que pase un excelente fin.

dacc_cardenas@yahoo.com.mx