Déjame te pregunto

Y sin embargo ¿Tizayuca sigue siendo la mejor opción?

Todavía recuerdo cuando Enrique Peña en esta ciudad capital Pachuqueña, se comprometió a que Hidalgo tendría un aeropuerto propio, es más, lo manejo como un compromiso y deuda que se tenía con los hidalguenses.

Con el mensaje que dio Francisco Olvera en esta semana se cierra el capítulo de su cuarto informe, nada nuevo o distinto a lo comentado la semana pasada cuando hizo entrega del mismo ante los diputados.

Eso sí, recalcó una vez más que ante la pérdida de grandes proyectos, se está buscando soluciones alternativas para seguir potencializando el desarrollo de Hidalgo.

Ligo esto último con el título de la columna de esta semana, para mí como para prácticamente todo el mundo, conocedor y sabedor del tema, el tema tan gastado ya, pero tan relevante del Aeropuerto de nuestra capital nacional, es en grito a voces una decisión política y equivocada.

Todavía recuerdo cuando Enrique Peña en esta ciudad capital Pachuqueña, se comprometió a que Hidalgo tendría un aeropuerto propio, es más, lo manejo como un compromiso y deuda que se tenía con los hidalguenses, por ello cuando la semana pasada lo más relevante de su mensaje respecto a su informe de gobierno fue la declaratoria de que el nuevo aeropuerto sería en Texcoco y que no había marcha atrás dejo a más de uno helado.

Y es que varios albergaban la esperanza de que a final de cuentas este mega proyecto llegaría a estas tierras, recordemos que junto con el de Olvera, fueron cuatro sexenios en donde se vino manejando este asunto, el cual al parecer en definitiva quedo zanjado y repito, no será para Hidalgo.

Se hicieron estudios, se compraron los terrenos (más de mil hectáreas por cierto), se gestionó todo lo habido y por haber y a final de cuentas la resolución fue como un balde de agua fría, nada para los de acá.

¿Hidalgo necesita como moverse por aire? La respuesta es sí, como cualquier otro Estado ¿El aeropuerto que tenemos de plano ya no es funcional? la respuesta también es sí, es pequeño, viejo, con falta de mantenimiento y en medio de la ciudad.

Los millones gastados en el proyecto del aeropuerto en las tierras de Tizayuca, avalaban por todos lados a esa como la mejor opción, despachos nacionales e internacionales también lo confirmaron.

Luego entonces la pregunta es ¿Qué paso? No se necesitan más de dos dedos de frente para comprender que más que validar lo que más convenía técnicamente, se valido lo que más convenía “políticamente”.

Grupo Atlacomulco (de donde emergió nuestro actual presidente), tiene muchísimos intereses metidos dentro del Estado de México y un megaproyecto de esta envergadura no podía quedar fuera de sus manos.

Así que no importa que los ambientalistas (con estudios en mano también), digan que habrá un gran impacto negativo ambiental en la zona, tampoco importa que expertos en mecánica de suelos insistan que las tierras de Texcoco de plano no sirven para albergar seis pistas para ascenso y descenso de aviones, tampoco sirven las pruebas de cómo se está hundiendo la terminal dos del actual aeropuerto, y mucho menos importa lo que la gente de aquel lugar pueda decir, repito, la suerte está echada.

Solo espero que aquellos que contrataron para su construcción, me refiero a Norman Foster (del que sus obras hablan por sí solas) y el yerno de Slim Fernando Romero (que tiene muchos premios pero ninguna obra de esta envergadura), estén en lo correcto al decir que este aeropuerto será de los más imponentes del mundo, imagino que de mecánica de suelos sabrán ¿O no?

En fin, que para muchos la respuesta es la misma: Tizayuca era y es aún, la mejor opción para la construcción del famoso aeródromo alterno de la Ciudad de México.

Por lo pronto ya se nos dijo que nuestro Estado no tiene aeropuerto propio, pero bueno, para que nos preocupamos si también ya se nos dijo que el nuevo nos va a quedar bien cerquita, así las cosas.

Que pase un excelente fin.

dacc_cardenas@yahoo.com.mx