Déjame te pregunto

¿Yo educo, tu educas, todos educamos?

Si entendemos a la educación como un proceso de socialización de los individuos y en donde una persona asimila y aprende conocimientos que a la largo de su vida lo llevan a desarrollar cierta conducta, nos daremos cuenta que este es un proceso vivo e inherente a cada uno de nosotros.

Lo han dicho los intelectuales, los maestros, los empresarios, caray, hasta los políticos admiten que la educación es el arma más poderosa para combatir la pobreza.

La educación abre los ojos, muestra mundos vedados y permite generar un raciocinio profundo de quien la tiene; en esta semana nuestro Gober, Paquito Olvera durante la entrega de las Becas Nacionales para la Educación Superior, allá por el Valle del Mezquital, aseguró (lo cual celebro) que por lo menos para Hidalgo, los apoyos para este nivel educativo seguirán y serán permanentes.

En nuestra entidad de cada 100 muchachos que entran al sistema educativo formal, solo13 terminarán la universidad, la brecha aún es muy grande y mucho aún se debe de hacer.

Sin embargo, a pesar de lo dicho por Olvera, de que la preparación académica con esfuerzo constante y el darles las mismas oportunidades a todos los que quieran estudiar, les asegura su futuro, es a mi parecer demasiado arriesgado, esto no es suficiente.

Lo curioso es que el Gobierno está cumpliendo su parte, dando las oportunidades necesarias, no hay rincón de Hidalgo que no cuente con una universidad, pero no se nos debe de olvidar que aquí educamos todos, aunque tristemente no de la misma forma e intensidad, estoy convencido de que también la familia (de donde emerge el estudiante), tiene un papel protagónico.

Ahí en ese seno, es el lugar natural donde el niño, luego el adolescente y finalmente el joven universitario es educado en las cuestiones elementales y básicas, de todos es sabido que existe una estrecha relación entre el ambiente familiar y el éxito escolar, más allá de su situación económica.

No importa que alguien venga de un origen pobre y sin recursos, si el ambiente es afectivo, se educa en el buen sentido del deber, el respeto a las normas establecidas, el respeto a uno mismo, a los demás y a lo que nos rodea, le juro que lo que tendremos será gente completa y empoderada.

Como padres de familia (me incluyo entre ellos), debemos reconocer que la primera educación que reciben nuestros hijos, es de nosotros mismos

Si lo hacemos bien, el hijo que será estudiante va a tener una base sólida para afrontar la dura carrera del conocimiento y el aprendizaje, y así consolidar una personalidad firme, llena de experiencias y sobre todo crítica que hoy tanta falta nos hace.

La educación formal de calidad está presente en muchas aulas de Hidalgo (no en todas), y permite instruir a los jóvenes de una manera efectiva para elevar el desarrollo de nuestra entidad y permitir (ojalá) que tengamos una sociedad transformadora.

A nosotros como padres nos toca hacer nuestra tarea, que es: educar y formar con valor a aquellos que trajimos este mundo.

Aunque a pesar de lo dicho, seguro estoy que son miles los que prefieren llorar la muerte de “Chespirito”, y ver ganar al América antes que asumir sus propias responsabilidades educativas, ojalá que cambien.

Que pase un excelente fin.

dacc_cardenas@yahoo.com.mx