Déjame te pregunto

¿En el día de la mujer, algo que celebrar?

Y después de los vendavales que varios de nosotros nos recordaron a la Pachuca de hace 15 años, donde eran comunes (no tan intensos aclaro), no puedo dejar la semana sin platicar con usted del tema que acaparó varios días. La celebración del día Internacional de la Mujer.

En toda la semana la fiesta se hizo presente, mariachis, rosas, regalitos, felicitaciones en redes sociales además de discursos donde se habló justicia, de equidad de género, de igualdad, de apertura de oportunidades, de desarrollo y crecimiento del sector femenino estuvieron por doquier, pero a final de cuentas al parecer quedó solo en eso, en discursos al aire, porque lo que sucede al día de hoy aún está lejos de parecerse a lo que en papel se pregona.

Se habló de liberación, de avances, de crecimiento, de  mejora en participación ciudadana, de igualdad y de mejores oportunidades de desarrollo para ellas; pero la realidad, por lo menos en nuestro Estado es otra. Los hombres en la mayoría de los casos difícilmente las reconocen como superiores en varios ámbitos de la vida, aunque la verdad pruebe que así lo sean.

Se nos presentó el suceso como un día memorable e inolvidable, como si fuera el único día dedicado a la mujer; repito, hubo desde ceremonias cívicas, talleres y conferencias, llenos en muchos casos de ecos vacíos que en nuestra capital y cabeceras municipales distan mucho de generar un cambio en la realidad.

No olvidemos que el día internacional de la mujer es producto de la muerte “provocada” de muchas de ellas muchos años atrás en los Estados Unidos por querer tener más derechos, así que es más bien conmemorar una tragedia.

Es triste ver como aún nuestra sociedad claramente “machista”, relega a la mujer a planos inferiores, tal pareciera que tendría que ser ella una mujer madura y “madre” para ganarse el respeto del varón.

Vivimos en un gran matriarcado es la gran realidad, en nuestros hogares Hidalguenses, pese a que es el hombre quien se impone, es la mujer, la madre, la que termina por decidir los rumbos del hogar.

En la mayoría de los hogares mexicanos esta la creencia de que es el hombre que por “obligación” debe proveer de sustento a la familia, aunque es bien sabido por todos que casi en la mitad de esos hogares, es la mujer quien lo hace.

Para mi en Hidalgo la desigualdad social aun tiene rostro y ese rostro es de mujer, por un lado celebramos el desarrollo de la mujer urbana, pero por el otro ignoramos a todas las mujeres indígenas que aún continúan olvidadas en sus pueblos y hogares por una sociedad racista y excluyente como la nuestra, ya se que me dirá que también ellas tiene su día para “celebrar” pero no se trata de eso, si no de ver toda la perspectiva social de lo que esta aún ocurriendo.

Los efectos de la marginación y la pobreza siguen lastimando a las mujeres hidalguenses desde la infancia, aunado a esto, la violencia hacia ellas, la poca educación que de niños recibimos para con su trato, y la perspectiva de género que privilegia al masculino, han ayudado a que nuestra realidad sea distinta a lo que se presumió en la semana dentro de casi todos los medios de comunicación.

Debe ser la misma mujer la que debe de trabajar actuando como defensora de sus derechos, desde su familia, comunidad o como ciudadana, son ellas los motores de cambio social positivo y del progreso de los derechos humanos.

La lucha contra la intolerancia es prioritaria y urgente para terminar con cualquier forma de discriminación contra ellas, las mujeres solo podrán ejercitar plenamente su ciudadanía si en los espacios íntimos, privados y públicos se les respeta y valora desde su propia autonomía individual y colectiva, recordemos que son ellas las tejedoras de las redes sociales comunitarias y el sostén de nuestra familia mexicana.

Por ello me sumo a esas voces de lucha e indignación que gritan por ser reconocidas y que no solo se les vean como un producto mediático y mercadológico de una ocasión cada año, bajo la justificación de estar “ganando” espacios en todos los ámbitos sociales. Ellas no deben ganar nada, lo tienen ya dado, es nuestra obligación aquilatarlo y respetarlo, reconociendo el lugar preponderante que tienen.

Me agrada que Mirna Hernández y Yola Tellería sean las protagonistas para buscar

la presidencia municipal de Pachuca, dos mujeres que saben hacer su trabajo y que en el mapa político han desatacado, y que son al menos el reflejo de la búsqueda de equidad de genero dentro de la política.

Esperemos que alguna de ella sea la que quede, es tiempo que a Pachuca una mujer la dirija toda una administración y no que llegue de rebote para terminarla ¿Se acuerda que Geraldina llegó porque Don Paco Olvera renunció en aquel entonces para ser Gobernador? Veremos si ahora si, que pase un excelente fin.

 

dacc_cardenas@yahoo.com.mx