Déjame te pregunto

¿Violencia de mujeres…contra mujeres?

Fue en esta semana que se celebró el día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, no quise pasar la fecha ya que sobre todo en Hidalgo, el género femenino es de los más protegidos de todo el país, al menos en el papel.

Y es que además de ser este tipo de violencia una violación a los derechos humanos, es discriminación, es desigualdad y aún una lápida que impide el desarrollo de ellas.

He irónicamente nuestro Estado a pesar de sus esfuerzos, ocupa el quinto lugar en violencia contra la mujer, esto suena hasta irrisorio, se hace mucho por protegerlas pero en la práctica la realidad aún sigue siendo otra.

Y más allá de lo que el género  masculino es capaz de hacerles, que de eso se habla casi siempre, quiero resaltar aquella violencia que la mujer sufre a manos de las de su mismo género, de la mujer misma, tristemente es algo que ocurre de a diario, pareciera que no se quiere ver, porque es más fácil ver al hombre como el “enemigo” diría una que otra feminista, pero la agresión entre ellas está ahí, se ve, se vive, se escucha y en ocasiones tristemente terminan por lastimarse de una manera inimaginable.

Un estudio reciente reveló que en México, dos de cada 10 mujeres sufren bullying laboral provocado por ellas mismas, y que va desde la agresión verbal, pasando por la física, psicológica y terminando con la renuncia de la agredida. Dicen que una mujer cuando tiene poder es peor que un hombre, si tienen éxito, ellas son las que atacan, se bloquean y se critican más.

Cuanta mujer ha escuchado que prefiere trabajar con hombres que con mujeres, ¿Cuántos son los dichos que existen al respecto? “mujeres juntas ni difuntas”, “nunca te fíes de una mujer” (dicho por ellas), “entre mujeres podemos despedazarnos, pero nunca nos haremos daño” y un larguísimo etcétera más.

Escuchar desde: “Por eso el marido la dejó”, “Le pegó, bien merecido se lo tenía”, “Se siente mucho”, “Es marimacha”, “No cuida ni a su propia familia”, es duro, y más duro es ver como a muchas de ellas no les gusta que otras triunfen o sean felices, les corroe la envidia, se retuercen del coraje, y si están “arriba” en lugar de darse la mano, empujan a las de “abajo” para hundirlas más.

Resulta ridículo que cuando un hombre es infiel, muchas mujeres proceden a echarle la culpa no a él si no a “la otra”, la que llegó a “deshacer” ese hogar; o mejor aún, sentirse con todo el derecho de criticarse en la crianza de sus hijos, así oímos frases como: “Eres una mala madre, no debes dejar a tus hijos en la guardería tantas horas para irte a trabajar”, “Malcrías a tu hijo porque todo el día lo cargas”, “Si no lo amamantas es lo peor que puedes hacer”, “Yo en tu lugar haría tal o cual cosa” y mejor ahí le paramos porque si no, no vamos a terminar. El caso es que haga lo que se haga, parece que siempre alguien (mujer) lo verá mal.

Las mujeres pueden ser las peores enemigas de las mujeres, y es que creo que todo tiene que ver con la construcción de la identidad de ellas, ya que sufren un proceso más complejo que el del hombre, y también por los roles que les hace jugar la sociedad y que son mucho más complicados de lo que se espera del género masculino.

Para mí, lo importante no es que se “quieran” y se “apapachen”, si no que se respeten, han logrado grandes cambios que les han permitido disfrutar de derechos y privilegios que en el pasado eran exclusivos de los hombres, y al criticarse y boicotearse denigran al género femenino, las mujeres deben formar un solo equipo.

Ellas tienen la facilidad por diseño (llámelo genético si quiere), de llevar las relaciones humanas de manera más eficiente, la armonía, el compartir, el entregarse, el escuchar, resultan para la mujer más fácil de poner en práctica y esa es la fortaleza que deben usar.

No podemos seguir viendo mujeres atacando mujeres, ni permitiendo todas estas formas de maltrato que una mujer puede infligir en otra mujer.

¿No será quizá que es tiempo ya, de que ellas empiecen a revisar su propia misoginia?

Que pase un excelente fin.