Déjame te pregunto

¿El Valle del Mezquital y sus cosechas “sucias”?

Estamos hablando de cientos de millones de litros de líquidos (y sólidos) contaminados con todo tipo de químicos.

En esta semana a nivel nacional se publicó una nota que llamó mi atención, hacía referencia al “granero de Hidalgo”, no hablaba más que del conocido Valle del Mezquital, se refería a él de esta manera ya que esta zona es la principal productora de granos del Estado.

En ella se cultiva de todo, maíz, frijol, trigo, cebada, cebolla, jitomate, alfalfa, chile verde y un largo etcétera más, todo ellos comercializados en el país, sobre todo en la zona centro.

Hasta aquí nada fuera de lo común, lo interesante es que todos estos cultivos en su mayoría son regados con aguas negras “crudas” o en otras palabras aguas residuales no tratadas, que vienen de una de las ciudades más grandes del mundo, la Ciudad de México.

Se sabe (y se ignora por consecuencia) que a las tierras de Tula llegan los túneles emisores de la capital del país, es decir su drenaje, constituyendo a esa región como de las más contaminadas de todo el planeta.

Y es que a las presas de allá, llega de todo, a saber: el excremento de más de 20 millones de personas, el agua usada de sus regaderas, de sus excusados, de sus cocinas, además de todos los desechos líquidos de las fábricas metalmecánicas, farmacéuticas, cosméticas y de varios giros más que ahí se asientan.

Estamos hablando de cientos de millones de litros de líquidos (y sólidos) contaminados con todo tipo de químicos.

Estas aguas son las que sirven para “nutrir” los cultivos del Valle, y en efecto, muchos estudios efectuados arrojan que si cuentan con nutrientes que hacen que todo aquello que se siembra crezca, pero de igual forma esas verduras están saturadas de otras “cosas” que provocan riesgo latentes a la salud ante su consumo.

Riesgos que las autoridades saben que están pero que permiten, finalmente se mueven millones de pesos en la economía de aquel lugar. Eso sí, la cosa tendrá que cambiar, ya que quedan pocos meses para que la planta tratadora de aguas negras de Atotonilco de Tula, también de las más grandes del mundo entre en funcionamiento; su objetivo será sanear la “porquería” de agua que llega, para una vez tratada mandarla a las tierras de cultivo.

En papel se ve lógico, y apegado a lograr salud y bienestar tanto para quienes consumen los productos regados con esas aguas como para todos los pobladores de aquella zona (que son docenas de miles). Ya que no se trata solo del riego, la contaminación es tal que afecta a los habitantes provocándoles desde enfermedades gastrointestinales hasta varios tipos de cáncer.

Hasta aquí vamos bien, el problema que se avecinará será el “convencer” al agricultor de que debe cambiar el tipo de agua que usa, sus creencias son ancestrales y aseguran que los “premios” que trae el agua negra son lo que hace que sus cultivos crezcan grandes y sólidos y al limpiarla ya no será lo mismo.

No bastará con que CONAGUA y Francisco Olvera llegado su momento inauguren la planta tratadora, se deberá por obligación sensibilizar al agricultor para que entienda, acepte y promueva este cambio en beneficio de él, su familia y el consumidor al que sirve. De lo contrario veremos así como sucede con Pemex, tomas “clandestinas” de agua negra para seguir regando.

Así que si usted suele comprar en el mercado de la localidad, pregunte de donde vienen sus verduras, lo más seguro que es procedan de aquella región, y no bastará con que usted las lave y las desinfecte bien, seguro que un “caldo” químico vendrá dentro de ellas, aunque de a poco esto deberá por necesidad cambiar.

Que pase un excelente fin.

dacc_cardenas@yahoo.com.mx