Déjame te pregunto

¿Servidores Públicos “certificados”, será la opción?

En la semana asistí aquí en nuestra capital, a un evento multitudinario en una de las instituciones de mayor prestigio del país, el Tec de Monterrey, dicho evento fue el cierre a todo un proceso iniciado meses atrás, y en el cuál tuve la oportunidad de participar.

En aquel entonces impartí una conferencia masiva, 600 personas estaban expectantes y algo incrédulas por el proceso que el presente gobierno iniciaba, el de certificarlas dentro de una competencia laboral, concretamente en la de atención al ciudadano del sector público.

Más de 500 lo lograron, lo que implica que de acuerdo al CONOCER, organismo encargado de certificarlos, tienen las competencias necesarias para poder atender de acuerdo a un estándar homogéneo, al usuario que se acerque a su ventanilla en gobierno.

Pero, ¿qué es esto de un estándar? No es otra cosa que una serie de conocimientos, habilidades y actitudes esperados en un puesto, con criterios mínimos de desempeño, es decir, que aquél que se mide y aprueba el estándar, demuestra sus capacidades al prestar algún servicio.

Más allá de decir que se está “estandarizando” al gobierno, de fondo lo importante de esta iniciativa a la larga es que el servidor público de cualquier nivel, consolide una gestión flexible, eficaz, eficiente, y sobre todo que arroje resultados  en su área laboral, en pocas palabras, que sea productivo por lo que se le paga.

Para nadie es desconocido que hablando de cualquier gobierno estatal en nuestro país, uno de sus puntos más débiles es su sistema de gestión humana, provocado por la insuficiencia de procesos modernos de administración de sus talentos, por falta de una transformación genuina en su cultura interna, mala capacitación del nuevo personal, del personal existente, por la ausencia de un sentido de pertenencia, que conlleva a la falta de fidelidad para con su trabajo, provocando poco bienestar y satisfacción en el recurso humano, llevándolo incluso en muchos casos a perder sus valores y principios básicos al servir.

Si los brazos y manos del gobierno son las personas que lo integran, de ahí la importancia de darles el peso necesario y al menos lo probado es certificarlas para que además de aptas, estén comprometidas con su cargo y el código de ética que como funcionarios públicos deben de tener para servir con equidad, justicia y honestidad.

Para mí, la capacitación y el entrenamiento es hoy por hoy la mejor manera de preparar a aquellos que no están de paso, léase gobernadores y secretarios de estado, ellos sabemos que cada sexenio cambian; yo hablo de los hombres y mujeres que han estado ahí por más de 10, 15, 20 o 30 años y que en muchos casos, han sido olvidados.

Es bien sabido que por lo menos hasta el día de hoy, a gobierno se llega cuando hay la oportunidad, cuando se es recomendado, cuando se tiene un familiar, y al llegar ahí, a uno lo “acomodan” donde se pueda, mucha gente termina haciendo cosas para las cuales no estudió o se preparo, es en el camino donde comienzan a “aprender” como trabajar en la función pública. Y quizá la función de mayor relevancia sea la de dar la cara a usted y a mí cuando vamos a realizar un trámite o solicitar información.

El certificado entregado avala que tienen la competencia, pero eso sí, lo que no nos asegura es que la apliquen en la “realidad”, cara a cara frente al ciudadano, así que esperemos que en verdad lo hagan si no, simplemente será un bonito certificado, “colgado” en la pared de la sala de cada una de las casas de estos servidores.

Si lo aplican, y bien, entonces también me encantaría ver que Paquito (nuestro Gober) cumpla las palabras dichas en esa ceremonia, cuando aseguro que serían ellos, los que dedicaron tardes y horas extras para prepararse, los que accederían en primer lugar a las promociones y plazas que Gobierno vaya necesitando.

El futuro le dará o no la razón, veremos en que acaba, porque de lengua yo si me como un taco, y no me gustaría nada más que comerme mis propias palabras.

Que pase un excelente fin.