Déjame te pregunto

¿Quo vadis 2016?

La frase si es usted cristiano, nos remonta a los escritos donde se dice que Pedro al escapar de Roma por miedo al emperador, se topa con Jesús, y le pregunta: “Quo Vadis Domine”, que no es otra cosa que ¿Adónde vas señor? A lo que el Cristo le contestar palabras más palabras menos: “Voy a que me crucifiquen de nuevo ya que tú le sacaste” (lo último es cosecha mía querido lector), y Pedro lleno de vergüenza se regresa para continuar predicando, con el desenlace por ya casi todos conocido (lo mataron).

La pregunta de adónde vas 2016, es fácil de responder, este año está a horas de que deje de existir y forme parte de los almanaques mundiales, lleno de cifras, datos, sucesos y cientos de cosas más que lo marcaron de manera definitiva, ya que justo a la media noche llegaremos a su epílogo, para dar paso de lleno a lo que nos depare el 2017.

Y más allá de este convencionalismo creado por el calendario gregoriano, que es el que rige la vida de la mayoría de las personas de este planeta, instaurado por el Papa Católico Gregorio XIII, y que es el que vino a sustituir el que puso el emperador Romano Julio César (Calendario Juliano), este año que termina estuvo marcado por diferentes acontecimientos locales, nacionales y mundiales, Omar Fayad llegó al poder en Hidalgo, el PAN regreso por sus fueros a la presidencia municipal de Pachuca, el gobierno federal fue una montaña rusa que terminó de bajada y que tiene grandes desafíos por enfrentar, el mundo estoy seguro cambiará con el presidente electo de los Estado Unidos de América, y las posiciones radicales de grupos extremistas, llevaron al caos a más de una región del mismo.

A nivel personal cerramos una etapa más, un año que se va, quizá con nuevas personas en nuestras vidas y otras que se han ido ya, construyendo nuestros propios proyectos de vida y a título personal, con la firme convicción de que somos parte de una gran sociedad (la mexicana), que, como usted y yo, sufre, goza, desea, teme, grita, ama y seguro estoy que desean vivir en un lugar mejor.

Para mi pese a lo que la mayoría diga, ha sido este que termina un buen año (insisto esto es a título personal), y seguro estoy que el 2017 con todos los retos que presenta (ya que prefiero llamarlos así y no problemas), seguramente tendrá cosas muy buenas.

Queda claro que a muchos de los que escucho, este año venidero será un lugar repleto de pesimismo, problemas y lucha cotidiana por sobrevivir, no lo ven como un año de transformación para bien, respeto sus opiniones y sus perspectivas ante la vida, pero soy ferviente creyente de que las grandes oportunidades siempre se dan en las épocas de crisis, y la que viene pinta para que así sea. Como me lo dijo hace poco un empresario hidalguense cuando lo cuestioné de cómo veía el futuro, su respuesta más que soberbia estuvo llena de sabiduría: “A mí siempre me irá bien, porque todos los días yo trabajo para que así sea”, esas palabras me siguen resonando en la cabeza; está en nosotros recolectar lo que sembremos y deberemos actuar de una manera diferente, si es que queremos recoger cosas distintas en nuestro camino.

Agradezco profundamente a todo el equipo de Milenio Diario por su confianza al permitirme escribir semana a semana esta columna de opinión, sé que en varias ocasiones la misma, les ha causado verdaderos dolores de cabeza, pero como alguna ocasión lo comenté: “Si en verdad ocurre alguien tiene que contarlo”.

Y por supuesto a cada lector que me lee, ya sea de manera electrónica o impresa gracias también, muchos a lo largo de este año no estuvieron de acuerdo y sus correos son prueba fehaciente de ello, algunos duros y llenos del calor de la emoción, pero otros críticos y con fundamento, lo cual agradezco ya que es el aprendizaje que me llevo ante sus posturas expuestas.

Espero que la disposición y la actitud que en estas fechas genera un ambiente especial, esté presente por estas tierras, le pido que además de llenarse la boca hasta casi atragantarse con las 12 uvas, si es que usted es de esa tradición lector mío, también aproveche el momento para hacer una reflexión que valga la pena recordar, recuerde sus mejores momentos de este 2016, y plantéese objetivos retadores a lograr en este 2017, no muchos, con tres son más que suficientes, pero haga, repito, el verdadero compromiso por cumplirlos, verá que de a poco los estará logrando y con ello el sentido de satisfacción le permitirá seguir creciendo.

Le deseo un cierre de año lleno de salud, alegría y de un real interés por hacer de usted un mejor ser humano, porque con ello lograremos tener una mejor sociedad.

Que pase un excelente fin.

dacc_cardenas@yahoo.com.mx