Déjame te pregunto

¿Pachuca y el costo de su modernidad urbana?

He escuchado a varias personas (sobre todo mayores de edad), quejarse de lo que es ahora nuestra ciudad capital y de los cambios que su cara urbana está teniendo. Simplemente no les gusta.

La modernidad es algo inevitable, y esta nuestra ciudad desde la administración pasada, entró de lleno en ella, sabemos de sobremanera que Pachuca actualmente padece un alto grado de indisciplina en lo referente al respeto de los reglamentos de tránsito vehicular, de igual forma en el trazado y distribución de sus arterias viales, y en general aunque hay transporte público, éste no cubre todas las expectativas de la población, no olvidemos que estamos hablando de medio millón de habitantes en toda la capital y su zona metropolitana.

La educación vial como ya lo había mencionado en columnas anteriores, aún es deficiente, los límites de velocidad no se respetan, no se hace caso a la luz roja en los semáforos y los de a pie cruzan por donde se les antoja menos por los pasos peatonales; ante esta realidad, resulta correcto que las autoridades estén aplicando sanciones de movilidad urbana con los programas que entraron en este diciembre, ya que nos guste o no y mientras no exista una educación formal, serán los pilares para propiciar un cambio de actitudes en nosotros como ciudadanos, ya que el desarrollo urbano y el crecimiento del parque vehicular han hecho que la convivencia entre peatones, vehículos privados, transporte público, motos y bicicletas sea cada vez más compleja.

Soy un convencido de que todo lo que se invierta en movilidad urbana sustentable y espacios públicos, será en beneficio conjunto de la sociedad, y por ende contribuirá al desarrollo y crecimiento productivo de la entidad.

La propuesta de nuestro actual gobierno (aunque le resulte difícil de creer, también reconozco cuando hacen bien las cosas), en teoría es buena, ya que se   presenta como la combinación perfecta entre transporte público eficiente y moderno, ciclo vías agiles y amplias redes peatonales, entre muchas otras cosas más.

El costo para nosotros es, además de nuestros impuestos, algo temporal, ya que por lo menos desde la mitad del año para acá, el conjunto de cambios radicales que hemos empezado a vivir, han afectado la cotidianeidad de nuestro día a día.

El Tuzobus no es la excepción y las críticas a su construcción no se han hecho esperar, varias de ellas con todo fundamento, por ejemplo la del grupo de ambientalistas que se quejan del “ecocidio” diario sobre el Felipe Ángeles, al estar quitando de tajo cientos de árboles para dar paso a la vía por la cual circulará este medio de transporte, por más que digan las autoridad de que por cada árbol tirado se pondrán 10, el efecto que se ve es de devastación, basta con pasar por esta arteria y ver las máquinas trabajando y trasquilando todo a su paso; por cierto esos “nuevos arbolitos” no los verá usted sobre el Boulevard, los pondrán “supuestamente” en otro lado; me da gracia leer a Don Benigno, el supervisor del Tuzobus, cuando dice que no hay que hacer tanto alboroto, ya que el 30 por ciento de los árboles siguen intactos; digamos que la manera dura de decir lo anterior sería que han quitado el 70 por ciento de todo lo que ahí había, leído así se siente distinto ¿verdad?

Lo que de plano si me saco una gran carcajada fue el anuncio “explícito” hecho por nuestro Gober, al decir que ninguna de las ya “cincuentonas” palmeras de la Avenida Revolución serán tocadas por mano alguna, ya que son un símbolo de esa parte de la Ciudad, yo creo que no le quedó de otra, porque si no el mundo Panista entre otros se le hubiera ido encima, se acuerda cuando priistas iracundos se encadenaron a esas mismas palmeras hace ya más de tres sexenios, para exigirle al edil de ese entonces José Antonio Tellería, que primero muertos antes de que las quitara para agrandar dicha avenida, como son las cosas ¿no cree?

En fin, que la modernidad va a seguir queramos o no, lo que importa es que se ahonde en lo mejor de ella y sus beneficios alcances a todos, incluyendo a los dueños de las 500 combis que dejarán de circular al iniciarse el Tuzobus, bueno que no creo que les afecte tanto, ya que dicen por ahí que por cada combi retirada “papá” gobierno les dará un par de placas de taxi para trabajar, pero eso es ya otra historia que luego le he de platicar.

Que pase un excelente fin.