Déjame te pregunto

¿Municipios “Inteligentes”?

Ayer terminó febrero y con ello entramos a la parte final del primer trimestre del año. Ese mes se me hace (y es) el mes más corto del año, sencillamente porque le faltan días, esto se lo debemos a los Romanos en concreto al buen de Julio César cuando eligió un mes en su honor y se quedó con el quinto, llamándolo así Julio.

Lo mismo hizo su hijo adoptivo Cayo Julio Cesar (Augustus), eligiendo en este caso el sexto mes, por lo que pasó a llamarse agosto. Sin embargo, este mes sólo tenía 30 días (a diferencia de los 31 que tenía julio) y esto suponía cierta inferioridad para Augustus con respecto a su papá, por lo que le quitaron un día al último mes, que en ese entonces era febrero, dejándolo solo con 28 días, esto sin contar la corrección entre el año solar y el año cronológico, que nos da el año bisiesto, provocando que febrero tenga en ciertas ocasiones 29 días.

Sin embargo, no es sobre las particularidades de los meses por lo que escribo la columna de hoy, cayó en suerte que ayer último día de febrero estuviera trabajando allá por Zacualtipán, en donde impartí una conferencia a los trabajadores del municipio producto de una invitación de su Presidente Municipal, y lo que vi, me resulto de alto agrado.

Un auditorio pequeño sin ningún lujo, sillas de plástico, sin pantalla para proyección más que una pared del recinto y gente, toda la gente trabajadora del municipio ahí reunida, casi 200 personas sentadas y esperando mi plática.

Gusto fue ver primero que estuvieron todos ahí, desde la gente de limpia hasta los directores de cada una de sus áreas. Y más allá de lo que les pude compartir, la lección fue para mí, el darme cuenta del gran esfuerzo por capacitarlos a todos ellos.

Cada tres meses sin excepción, la presidencia entrega un taller, curso o plática para sus trabajadores, con el fin de darles mejores herramientas para desempeñar su función pública.

Para un servidor, es indudable la importancia que ha adquirido el cuidado de los recursos humanos en los últimos años  para la mejora de nuestro gobierno. Hace menos de una década, capacitar al funcionario público era menos que letra muerta, no estaba contemplado en las “políticas” del momento, hoy, la cosa es distinta, por lo menos a nivel estatal y en algunos municipios como el caso del que ahora escribo, se ha empezado a desarrollar a aquel que trabaja y vive del pago de nuestros impuestos.

Esta tendencia ha puesto en valor el papel de las personas de adentro, de las y los empleados públicos, de aquellos que en muchos casos son vapuleados por nosotros los de afuera, los que acudimos a solicitar su servicio.

Ellos son esenciales para el logro  de los fines de la institución a la que pertenecen, ya que si entendemos que el desarrollo de un municipio se desenvuelve en un sistema donde existen diversos actores, veremos que las personas que laboran dentro, son los más importantes dentro del logro de los resultados que busca el municipio.

Me da gusto ver que las áreas de personal estén  realizando capacitaciones y adaptando nuevas políticas de trabajo, para valorar al empleado como humano y no como un simple número de nómina.

Es necesario comprender que la autorrealización de los empleados municipales no depende exclusivamente de las remuneraciones, sino también de su carácter de sujetos partícipes en programas y servicios, que contribuyen a mejorar la calidad de vida  de una sociedad local, de la cual ellos forman parte.

Venga pues mi felicitación para aquellos que a pesar de que el resto del mundo esté en contra y los critique de a diario, decididos buscan mejorar a los trabajadores de cada uno de sus municipios, para hacerlos mucho más efectivos e “inteligentes”.

dacc_cardenas@yahoo.com.mx