Déjame te pregunto

¿Madres, madres, madres?

Me adelante a la fecha lo sé querido lector, pero esta celebración como pocas, bien vale la pena comentarla. Estamos a tres día de festejar en nuestro país a las madres de México.

Quiero hablar más allá de la mercadotecnia y su arte en este tipo de eventos, en donde o el amor es maravilloso o la carga de conciencia es muy grande para el hijo que termina por caer en los banales brazos del consumismo y los regalos, las flores, las comidas, los festejos y que no le extrañe que hasta nuestros candidatos a gobernar el Estado, se hagan presentes en las redes sociales u organicen magnos eventos para festejar a las “madrecitas” (sin usar despectivamente esta palabra aclaro), este día bien lo vale.

Y es que el tema de nuestra progenitora no es cosa simple, si bien el día es el pretexto para la compra, debajo de eso vive una idiosincrasia muy profunda con respecto a la relación que llevamos con aquella que nos cargó en su vientre.

Desde el restaurante más concurrido hasta el panteón municipal, seguro estarán a tope para estar presentes con ellas en su día, ya que como sabemos: madre solo hay una. E irónicamente en nuestra sociedad es admirada pero al mismo tiempo marginada.

Muchos estudios han comprobado que aquellas que tienen hijos, tiene mucho mejor desarrollado el sentido de la responsabilidad de aquellas que aún no han parido, son más productivas, más leales, mas dedicadas para trabajar. Pero el oficio de ser madre en este País (Hidalgo incluido), es lo más parecido a sacarse la rifa del tigre ya que les genera enormes trabas.

Aún hoy en día, los mejores puestos son para los hombres o mujeres sin hijos, sin “esa” responsabilidad que a los ojos de un empresario pareciera que les quita compromiso para cumplir sus funciones laborales, ese tipo de gente no puede estar más lejos de la realidad.

En el mundo actual cada día son más las mujeres que se incorporan a la fuerza laboral, ya que son madres que comparten los gastos de la casa con su pareja o son madres solteras o madres divorciadas y además en varios casos, jefas de familia que tienen que cumplir con su trabajo y con sus casa y en ambos lugares lo hacen la mayoría de las ocasiones de manera casi perfecta.

Ojalá que en verdad sin importar que candidato gane la gubernatura (bueno si importa, pero luego platicamos de eso), hagan valer sus respectivos planes de desarrollo, al menos en lo que se refiere a programas sociales y de equidad de género, para que las que tiene hijos sean las más beneficiadas.

La madre nos guste o no, en este país es la cabeza de la familia, es quien lleva el control de todo, es cierto se dice que el hombre es el jefe de la casa, pero más bien por considerarlo el proveedor, porque la madre es quien juega el papel de doctora, maestra, terapeuta, sirvienta, consejera, es la que tiene todo listo, la que está al pendiente de que todo esté en su lugar, de que los hijos vayan a la escuela y de  que hagan sus tareas, es la que une a la familia por generaciones completas.

La madre es por diseño el eje rector de la familia, es el cohesionador que hace que uno esté unido, es la mejor definición de la palabra automotivación que pueda conocer, ella es quien muestra esa cara que transmite entusiasmo para cumplir con los deberes, para mandar al hijo a la escuela, para apoyar a la pareja en el trabajo y mejor aún, para que ella misma vaya y trabaje cooperando con el sustento de la casa.

Ser madre repito, no significa haber engendrado un hijo, ser madre es una labor que no todas pueden desempeñar, es aconsejar, guiar y apoyar a los hijos propios y prestados con palabras sabias y oportunas a lo largo de toda su vida hasta que la muerte las alcance.

Así que ojalá que este 10 de mayo venidero, además del regalo material como el mariachi, las rosas, las conferencias motivacionales, los desayunos en los principales salones de la ciudad o darles el día como asueto, busquemos reconocerlas más dentro de la sociedad de la cual forman parte. Por lo pronto para la mía sirvan estas líneas de pretexto para  mandarle un beso y un abrazo grande.

Si la suya aún vive, cuídela, respétela y por favor aunque sea una llamada regálele, seguro a ella le encantará.

Que pase un excelente fin.

dacc_cardenas@yahoo.com.mx