Déjame te pregunto

¿Indígenas, los Hidalguenses de “tercera”?

No olvidemos que ellos han estado desde los orígenes de estas tierras, y que por derecho deben ser considerados como parte del presente y del futuro de Hidalgo.

Una parte importante de Hidalgo es aún indígena, es gente de machete y ropa de manta, no es común pero ocurre de vez en vez el mirar gente en la capital Pachuqueña que presenta rasgos indígenas, pidiendo limosna o vendiendo artesanías entre los cruceros.

Se habla de sus derechos, de su protección, de su desarrollo, pero en la práctica pareciera que ocurre todo lo contrario; es cierto, millones de pesos son los que se asignan al desarrollo del Estado y a este sector en especial, baste ver lo que paso ayer cuando el Gobierno Federal le entregó a Paquito mil “milloncitos” de pesos para el ramo 23, que por si no lo sabe es para el desarrollo de caminos, carreteras, alumbrado, electrificación y varias cosas más, impactará a las zonas urbanas pero sobre todo será a las zonas rurales.

Ahí es donde cientos de miles de piel morena, estatura baja y lengua otomí, náhuatl o alguna más, viven y se expresan; se habla mediáticamente mucho de ellos, pero aún son gente considerada de “tercera” por parte de nosotros los de la “ciudad” y peor aún, en muchos casos por parte de las instituciones y gobiernos, hoy y desde siempre el indígena sigue marginado.

Este sector no cuenta realmente con participación en los poderes políticos del país, peor aún ni siquiera está presente en los círculos donde se toman las decisiones con respecto a ellos, solo están “representados” por gente de la política, que difícilmente conoce a profundidad sus necesidades y muchas veces los trata como “retrasados”, “niños” o “ignorantes” de su realidad, basta con recordar lo que Nuvia Mayorga, la mandamás para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas se le ocurrió decir cuando se gasto su buena “lana” para remodelar las instalaciones de esta dependencia, dijo: “el que ellos sean pobres no implica que nosotros tengamos oficinas pobres”, o mejor aún cuando les tildo de no saber trabajar y de que lo que se les daba en dinero se lo gastaban en animales para el campo y fiestas familiares.

Comentarios los anteriores poco afortunados que evidencian una desconexión no total pero si preocupante de lo que pasa con esa comunidad.

Como me gustaría ver en este puesto, (me refiero a la CDI) a un indígena “de verdad”, a alguien que nació, creció y vivió en ese mundo, suena lógico no cree, o mejor aún, encontrarnos algún día en el gabinete ya no digamos presidencial pero si estatal, a algún secretario al menos de origen indígena, máxime cuando estas tierras están llenas de ellos.

Educados y preparados están, son gente común y corriente, con vida, con familias, con estudios y con deseos de superación inimaginables. Pero tal parece que se insiste en seguir viéndolos como ajenos a nuestra realidad.

En fin, que por décadas han sido la carne de cañón de la clase política para acarrear agua a sus molinos en tiempos electorales (el voto verde se le dice), pero que una vez que consiguen su objetivo, se les desprecia, ignora y margina de su propio desarrollo.

Esperemos que ahora que estén por el Vaticano los de nuestra Secretaría de Turismo Estatal, donde inaugurarán una muestra de las artesanías, folklor y gastronomía hidalguense, se les haya “ocurrido” llevar a gente “real” es decir, a indígenas que representen de manera fidedigna las raíces que van a presumir.

No olvidemos que ellos han estado desde los orígenes de estas tierras, y que por derecho deben ser considerados como parte del presente y del futuro de Hidalgo.

Que pase un excelente fin.

dacc_cardenas@yahoo.com.mx