Déjame te pregunto

¿Inclusión ciudadana, algo por hacer para nuestros gobernantes?

Aún no hay candidatos formales por ninguno de los partidos acá en Hidalgo, están a la espera del gallo que mande el PRI, eso todos los sabemos.

Sin embargo a partir de sus designaciones, deberemos a todo ellos, exigirles nos presenten su plataforma desde donde trabajaran para mejorar a nuestro Estado, en otras palabras, qué acciones concretas y claras propondrán a los ciudadanos.

Dentro de ellas hay una que sigue siendo una enorme asignatura pendiente en este nuestro  territorio, me refiero a la inclusión ciudadana, entendiéndose por la misma como el reconocimiento de distintos grupos sociales dándoles el valor que les corresponde.

Y dentro de estos grupos de los más vulnerables esta el de las personas con discapacidad, al interior del Estado es prácticamente nula su inclusión y en esta capital Pachuca es aún muy pobre.

No me refiero y lo aclaro a que nuestros futuros gobernantes nos digan que llenarán de programas asistenciales su periodo gubernamental, esos programas sirven más para alimentar la dependencia de la persona hacia con el Estado, que de un verdadero desarrollo y crecimiento personal.

Yo más bien hablo de programas que de manera verdadera impulsen el crecimiento y desarrollo de todo el potencial de esa gente, un ejemplo concreto: las personas sordas, que usan muletas porque carecen de una pierna, ciegas, o usuarias de silla de ruedas, están la mayor parte de las veces, en perfectas condiciones de salud y su “discapacidad” se presenta cuando no hay señalizaciones claras, gente que sepa el lenguaje de señas, programas de televisión con subtítulos, información en braille, sitios web accesibles, baños, rampas, banquetas, autobuses, edificios accesibles, y oportunidades laborales que les aseguren una inclusión plena en igualdad de condiciones con los demás.

Saco a comentario esto porque en la semana vi dos ejemplos muy claros de lo que le comento; a media semana estuve en una gran tienda de cadena nacional allá por el río de las avenidas, me estacioné justo al lado de un lugar para personas con discapacidad, estaba por bajarme cuando llegó una camioneta y se estacionó en ese lugar, reconozco que me dejé llevar y pensé de primera entrada que algún “vivaz” se estaba aprovechando del espacio, me sonroje y me recriminé de mi deducción acelerada cuando se abrió la puerta de la camioneta y vi a un hombre sin piernas, bajo primero su silla de ruedas y después de un ágil salto cayó en ella, reconozco que me sorprendió el verlo tan “como si nada”, decidí discretamente seguir observándolo, el hombre sobre su silla llego a la entrada del establecimiento y solicitó un carrito motorizado, se lo acercaron y sin ayuda de nadie, brinco de igual forma a él y encargo su silla de ruedas, recorrió toda la tienda, hizo su “mandado”, pago, salió al estacionamiento, subió sus bolsas (debo decir que el “viene viene” se ofreció amablemente a ayudarlo pero, gentilmente aquella persona rechazó la oferta), regresó a la entrada de la tienda, pidió de vuelta su silla de ruedas, se cambió, volvió a su camioneta, se subió y así como llegó se retiro.

Justo ese mismo día por la tarde (no sé si por coincidencia metafísica), tuve que pasar a un banco, solo que en otra plaza comercial, estaba en fila esperando el cajero automático cuando una persona se formó detrás de mí, iba en muletas porque no tenía una pierna. Esperamos cerca de 10 minutos para poder tomar nuestro turno. Yo saqué mi dinero, me alejé un poco y discretamente también lo observé, él hace sus movimientos bancarios, recargando una muleta contra la pared y guardando equilibrio con la mano que le quedó libre, extrae su dinero, lo guarda en su pantalón, toma con fuerza sus muletas y comienza a andar, lo interesante de este hecho es que claramente veo como aquel el hombre se sube a su taxi, (él como chofer le aclaro), y justo cuando se iba de la plaza alguien le hace la parada, sube a su pasaje y se va.

Dos ejemplos sencillos y evidentes de que la gente es tan común y corriente como usted y como yo, gente que pese a las circunstancias ha sabido seguir su vida.

Esa gente es la que aquellos que nos gobiernen deben de incluir más, es gente que pone ejemplo claro de que el trabajo dignifica y que debe ser ganado, no auspiciado; ellos no son ni especiales ni súper héroes de historieta, son como cualquiera de nosotros y así deben ser tratados.

Todos hemos visto, conocemos o tenemos personas así, con alguna discapacidad, es necesario reconocer que si se diseñan los programas sociales adecuados y eliminamos las barreras de su entorno, son capaces de ejercer sus derechos ciudadanos, de trabajar, de estudiar y de tomar sus propias decisiones.

La discapacidad no es una impedimento, es solo una diferencia, no lo olvide, que pase un excelente fin.

 

dacc_cardenas@yahoo.com.mx