Déjame te pregunto

¿”Engraparnos” el estómago es la solución?

La obesidad en este país es desde hace rato ya un problema de salud pública, tanto que ocupamos el segundo lugar a nivel mundial en obesidad en adultos y el primer lugar en obesidad infantil.

Las cifras para Hidalgo no son nada alentadoras, en términos cerrados de acuerdo al INEGI, 7 de cada 10 hidalguenses presentan algún tipo de obesidad, y se entiende a la misma como una enfermedad crónica donde básicamente lo que se acumula es grasa en el cuerpo, perjudicando con esto a la salud de quien la padece.

Para aclarar y de acuerdo a la OMS (Organización Mundial de la Salud), existen tres tipos de obesidad: obesidad grado I es la que conocemos con el nombre de sobrepeso, y no va más allá de los 5 ó 6 kilos arriba del peso ideal; obesidad grado II es la que tiene a la persona 20 kilos arriba de su peso y finalmente la obesidad grado III y la más grave ya que es la llamada obesidad mórbida, en donde la persona tiene más de 40 kilos por sobre su peso normal, esta ultima de plano es incapacitante y afecta todas las esferas de la vida de quien la tiene.

Traigo a colación lo anterior porque me resulta interesante el anuncio hecho por el Secretario de Salud del Estado, Don Pedro Noble, cuando mencionó la creación de la Clínica contra la obesidad mórbida acá en nuestra capital Pachuca. Dicho anuncio se hace bajo el supuesto de que al tener tanta gente con esta morbidez se hace necesario tratarlos con cirugía de adelgazamiento mejor conocida como el bypass gástrico.

Por supuesto subsidiado con nuestros impuestos a través del gobierno federal y el mismo patronato de la SSH.

No es que esté mal, creo que la oferta es buena para quien no tiene otra opción de recuperar la vida que tenía (porque nadie nació siendo súper obeso créame), pero si viene de fondo la pregunta de si esto es más una solución superficial que algo de fondo.

Es hasta irónico que en nuestro Estado convivan desnutrición en las zonas rurales y marginadas y obesidad en centros urbanos más modernos, pero así es y no es más que un reflejo claro de falta de políticas públicas centradas en atacar el origen de ambas, limitándose a tener paliativos al problema, como son la cruzada contra el hambre y en lo que me lleva a escribir esta columna, la famosa clínica contra la obesidad.

La razón de ser de la Secretaría de Salud de acuerdo a sus estatutos, es contribuir a un desarrollo humano justo, incluyente y sustentable, mediante la promoción precisamente de aquello que le da nombre a esta dependencia: la salud.

Y aquí viene mi crítica, no se debería además (y yo diría que primero), generar esa cultura de sabe qué comer, la gente que es obesa no llegó a ese estado porque no le quedó de otra,  llegó ahí por diferentes circunstancias, las más comunes son la ingesta excesiva de alimentos hipercalóricos ricos en grasas, sales,  azúcares, y por supuesto la casi nula actividad física.

Es deber entonces que se desarrollen compromisos políticos que además de ser sostenidos y no sexenales, velen por el cumplimiento de las estrategias que sean diseñadas para prevenir esta enfermedad, como lo  son campañas permanentes de salud y acuerdos con actores sociales y económicos que permitan a la gente tener acceso al bien comer, no es posible que en Hidalgo, todavía en ciertos lugares cueste más barato un litro de refresco de cola que uno de agua, y que los alimentos “chatarra” sean de más fácil acceso que las mismas frutas y verduras.

Ese es el punto en donde también se debería estar trabajando fuertemente por aquellos que dirigen a la Secretaría de Salud; claro que también de fondo reconozco, que siempre subyacerá el fantasma de la mala educación que se nos da y que genera falta de consciencia en la forma de cómo y qué se lleva uno a la boca para alimentarse.

Y usted ¿sabe comer? Que pase un excelente fin.

dacc_cardenas@yahoo.com.mx