Déjame te pregunto

¿En el Buen Fin, “pásele”, “pásele”?

Desde el día de ayer que fue quincena y que por cierto en varios lugares se adelantaron partes proporcionales de aguinaldo, empezó la venta masiva de fin de año conocida como el buen fin.

Esta es ya su tercera edición y seguramente la mejor de todas, las dos ediciones anteriores así lo demuestran.

Sin embargo, detrás de todo este asunto, además de la visión macro del gobierno de darle un “empujoncito” a la economía nacional, esta sobre todo el impacto a la economía del bolsillo suyo y mío.

Y es que nuestra cultura al igual que la “gringa”, está condicionada para comprar y comprar sin mirar, aunque más tarde se tenga que tirar, total, no importa, ya que desde el 2011 cual si fuéramos romanos, esperamos estos días para crear una bacanal en honor al Dios del consumismo.

El problema es que no compramos lo que realmente hace falta, (es increíble como la misma PROFECO invita a que se adquieran sobre otras cosas, equipos electrónicos y electrodomésticos), si no que compramos literalmente todo, todo lo que se pueda, todo lo que nos guste, nos quede o no nos quede; me recuerda a las llamadas ventas nocturnas de muchas tiendas, en donde el cliente paga lo que sea, con tal de llevarse algo.

Esa emoción de triunfo sobre el gran comercio es algo muy del mundo consumista, lo triste, es que en realidad de nada sirve tener la tarjeta de crédito hasta el tope con 48 meses por pagar, o peor aún, un monedero electrónico que nos terminaremos gastando en el mismo lugar.

Se queda en esas tiendas que en su mayoría no son nacionales, si no de inversión extranjera, curioso porque varias de ellas (léase SAMS, WALMART, SEARS, etc.) han hecho prácticas desleales frente al consumidor, me encanta que la tecnología nos acerca y hoy más que nunca en cuestión de minutos, he visto más de una docena de ejemplos a través de Facebook, de cómo  re etiquetan de una semana para otra muchos de sus productos (la mayoría electrónicos y electrodomésticos por cierto), mintiendo en lo que supuestamente es un “gran” descuento.

Por otro lado, a quienes seguramente esto del Buen Fin en estas fechas no les gustará nadita, serán a los prestadores de servicios turísticos, porque el mega puente vacacional del 18 de noviembre, se verá truncado por una televisión HD de 50 pulgadas y por un Blu-ray de última generación.

Al final (deseo que no), miles tendrán un año más sus tarjetas hasta el límite, en compras de productos inútiles, que no fueron fabricados en el país y además adquiridos en tiendas transnacionales, que dejan sin opciones de competencia a las pequeñas tiendas de mexicanos.

Pero eso sí, engordando las cuentas bancarias de los grandes empresarios, quienes también ahorraron en publicidad gratis que el gobierno les proporcionó

Mi recomendación es que si ya de plano usted será presa del consumismo, busque a comerciantes locales, compre lo hecho en México.

Como me gustaría ver que en realidad estos días son realmente buenos para quienes lo necesitan, en donde todos los productos de la canasta básica estuvieran al 50%, donde las medicinas de marca tuvieran un 70% de descuento, el agua, la luz, el gas, la gasolina con descuentos si se pagaran o adquirieran en estos días, o mejor aún, hospitales ofertando cirugías y bancos otorgando disminuciones sustanciosas por pronto pago y liquidación de deudas, pero creo que no ¿verdad? Eso sería mucho pedir ¿no cree?

Que pase (ahora si literal) un “buen fin”.

dacc_cardenas@yahoo.com.mx