Déjame te pregunto

¿Amor, Amistad y Mercadotecnia?

Y no es que el título me haga parecerme al Grinch de San Valentín, pero lo acaecido el día de ayer es por demás culturalmente interesante.

El mundo sigue, las noticias se suceden pero de vez en vez, las celebraciones nos permiten hacer un alto en el camino, para hacer precisamente lo que se debe hacer en esos días: festejar.

El 14 de febrero merece una mención especial, estemos o no enamorados; a pesar de que existen muchos mitos y leyendas acerca de esta celebración, la más aceptada es la relativa a la vida del mártir cristiano llamado Valentino, y en honor a quien se puso San Valentín a esta festividad.

Ayer se vivió el enfático homenaje al enamoramiento, que tiñe de rojo el mundo durante 24 horas, que deja cada año para el recuerdo múltiples anécdotas y curiosidades. Se celebró con una dinámica muy sencilla: regalos que nunca pueden faltar y una exaltación superlativa del sentimiento amoroso, que incluyó serenatas al pie del balcón del amado o amada, películas empalagosas, dulces, velas, cenas románticas a la luz de la luna (ya me salió lo poeta), ramos de rosas y todo lo que a uno se le vino a la cabeza.

Y he aquí el problema, lo malo es que en esta fecha lejos de reflejar un sentimiento puro, se convirtió en un bacanal de la mercadotecnia.

Como si sobrara el dinero, ayer los restaurantes lucieron saturados, las florerías y tiendas de regalos hicieron su agosto en pleno febrero, los enamorados en su intento de quedar bien, complacieron a la persona amada gastando hasta la sonrisa, y la verdad es que estuvo bien, siempre y cuando lo gastado haya sido acompañado de un verdadero sentimiento de amor y amistad.

Para mí, el amor de amistad es un amor incondicional, es cuando se busca el bien de aquel a quien uno considera su amigo, cuando respeta sus ideas, cuando lo acepta tal y como es, con sus cualidades y sus defectos y no como uno quisiera que fuera, es también ser  duro con él y decirle lo que no le gusta, pero con la idea de ayudarlo a superarse.

Una amistad siempre debe servir para ayudar a crecer, si es al contrario, no es una buena amistad. Si un amigo no nos promueve como mejor persona, no refuerza nuestros valores, y si no  ayuda a que seamos mejores, es preferible no alentar esa amistad y dejarla.

La amistad pues, se debe cultivar todos los días con esmero.

Un verdadero amigo es aquel que está siempre, es el que no abandona en la desgracia, si uno cae lo ayuda a levantarse, es el que se alegra con nuestros triunfos y sufre con nuestras derrotas, es el que ríe nuestras alegrías y llora nuestras tristezas.

El amor y la amistad no requieren de un día específico para manifestarse, tampoco se basan en cuánto se tiene, no requiere de regalos costosos, sólo necesita sinceridad, comprensión, solidaridad, lealtad y que las personas entiendan que esa es la verdadera valía de los grandes amores y amistades duraderas.

En estos nuestros tiempos el amor y la amistad a veces se confunden y cada quién le da el valor que prefiere, hasta llegan a ponerle precio porque el interés le ganó al sentimiento, recibir un detalle siempre será bueno, pero nunca el sentimiento debería sucumbir ante la conveniencia o mercadotecnia.

Así que si usted fue de los que dio “chocolatitos”, “corazoncitos”, “florecitas” a todos en su trabajo o al ser amado, deseo que lo haya hecho desde el fondo de su corazón, y en el entendido de que el de ayer fue el pretexto para externar un sentimiento, que debe ser sostenido y firme durante todo el tiempo, no cuando el “marketing” nos lo diga.

Sinceramente, le deseo que pase un excelente fin lleno de “amor y amistad”.

dacc_cardenas@yahoo.com.mx