Déjame te pregunto

¿15 de septiembre, una fiesta del pueblo y no del gobierno?

Ayer por la noche se vivió de nuevo lo que ya es tradición desde hace muchísimo tiempo, la celebración del inicio de la independencia de México, quizá junto con el día de la virgen de Guadalupe (guardando las proporciones correspondientes), de los más conocidos y vitoreados de nuestra inigualable cultura nacional.

Para nosotros los mexicanos, el grito profundo de: ¡Viva México! Es quizá el símbolo que más identidad nos da, es la forma más contundente de demostrarle al resto del mundo de dónde venimos, por esta razón, año con año el gobierno en turno, se esmera en celebrar la noche de anoche.

En esta ocasión los festejos fueron muy típicos, en prácticamente todas las ciudades importantes del país, pueblos, rancherías y embajadas en el extranjero, se organizaron noches mexicanas con platillos típicos, mariachi, tequila y la autoridad en turno se “aventó” su grito de independencia.

Grito que retumba en los corazones de millones de mexicanos, que por algunos minutos se sienten “re patrióticos” y desaforados, muestran su fervor nacionalista, bueno, casi todos, hay gente que le es indiferente el festejo.

La palabra “grito” en sí es un símbolo más, cuenta la historia (la verdadera, no la que nos cuentan en la escuela), que se arengo a la gente, en aquel entonces eran tiempos de feria y a pesar de ser de madrugada, mucha gente de Dolores estaba en las calles. Por cierto, y para ampliar su panorama, Don Miguel Hidalgo realmente dio inicio al movimiento la madrugada del 16 de septiembre, y desde 1830 se viene celebrando la noche del 15, lo que tira por la borda el mito de que Porfirio Díaz cambió la fecha para que coincidiera con su onomástico, lo que sí hizo este señor, fue llevarse la campana de Dolores Hidalgo a Palacio Nacional y a partir de ahí, como que se empezó a entender más como “grito de independencia”.

Grito que convoco en esos años a personas tan mortales como usted y como yo, aunque nuestra historia se empeñe en mostrárnoslos como héroes y villanos, en un mundo maniqueo que nos ha llevado a tomar bando y a reconocer a solo unos cuantos, bueno sería conocer la verdadera cara de lo sucedido y así, no olvidar a grandes personajes que jugaron un papel trascendental en la historia de nuestro país.

Por ponerle solo un ejemplo, podríamos entonces escuchar también un: ¡Viva Iturbide! Pero desafortunadamente nos lo han pintado como un villano, como el gran “no querido” de esa época, no olvidemos que él y Guerrero fueron los que orquestaron la consumación de la independencia de este país, la historia finalmente es acomodada de acuerdo a quién la cuenta.

Esta es la historia que hay que conocer y celebrar, de entender que este México independiente es producto de mucho esfuerzo, de un hartazgo social de aquel tiempo y que los principios que fundamentaron la independencia, son los mismos que hoy debemos seguir aquilatando, ya que, en su momento, miles fueron los que murieron para que usted y yo todos los días amanezcamos en un país independiente y soberano.

Pero bueno, que le digo lector mío, ayer en Plaza Juárez seguramente pocos, muy pocos supieron realmente los motivos de esta celebración, para ellos lo importante fue “gritar” a todo pulmón las canciones de la Banda Trakalosa, y bailar al ritmo de Wisin ya sin Yandel, la cosa fue hacer fiesta, pintarse la cara y mirar los fuegos artificiales, todo esto sin alcohol claro está, ya que los de la Casa Rule fieles a sus principios y valores “recatados”, nos privaron de un buen tequila, por lo menos en lugares públicos.

La fiesta de independencia es una fiesta del y para el pueblo, pero bien organizadita por papá Gobierno, él nos cuida, él nos protege y él nos da a final de cuentas lo que mejor considere; mientras sigamos comportándonos como niños, así nos seguirán tratando.

De siempre esta nuestra raza se ha dicho que es aguerrida y dispuesta a “entrarle” a lo que se le presente, no por nada la primera frase de nuestro Himno Nacional es: “mexicanos, al grito de guerra”, así que sería bueno que además de gritar lo que Omar nos dijo ayer, también gritáramos las verdaderas palabras de Don Miguel Hidalgo, rescatando entre ellas la de: “muera el mal gobierno”, créame que, en estos días, caería como anillo al dedo en varias de nuestras entidades.

Que pase un excelente fin.

dacc_cardenas@yahoo.com.mx