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El fin del G3

Hace casi 20 años un grupo de diputados priistas, inconformes con el manejo de la coordinación de su bancada, decidieron separarse de ella y se autodenominaron el G3.

Eran César Lucio Coronado, el ahora gobernador Jaime Rodríguez Calderón y la presidenta ejecutiva del Instituto Estatal de las Mujeres, María Elena Chapa.

Antes de ser diputada local, fue la primera senadora por Nuevo León y después se convertiría en la primera, y hasta ahora, única presidenta del IEMujeres, que surgió en el sexenio de Natividad González Parás y que ha funcionado durante casi 13 años con el objetivo de formular políticas públicas para la promoción de la igualdad, erradicar la discriminación y actuar como órgano de consulta, capacitación y asesoría en materia de equidad de género e igualdad de oportunidades.

Nunca tuvo como objetivo atender la violencia, aunque lo ha hecho; reconocida por muchos, criticada por otros tantos, su presidenta es una de las principales impulsoras de las cuotas de género, al grado de que esa reforma electoral, la famosa sentencia 1264/2011, se conoce como Ley Chapa.

Siguió al frente del IEMujeres aun con el gobierno independiente. Quizá porque el nuevo gobierno no tenía una candidata específica, quizá por aquella amistad que se gestó entre 1997 y el año 2000.

El hecho es que los rumores sobre su salida no se confirman, pero son más sonoros. La semana pasada, con la instalación del Sistema Estatal para Erradicar la Violencia contra las Mujeres, las diferencias entre María Elena y los colaboradores del Bronco se hicieron evidentes, no tienen la misma idea en relación al tema; para el gobernador los feminicidios tienen que ver con la desintegración familiar, y para el secretario general de Gobierno, con los problemas económicos. ¿Será el fin del G3?

Ninguna persona es indispensable, pero la gran incógnita es saber si al IEMujeres llegará una persona que sepa de qué se trata y no pretenda convertirlo en una extensión de la Secretaría de Desarrollo Social. Esperemos.

@dameluna