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Los derechos humanos no se consultan

Lo que parecería un avance en materia de derechos humanos con la celebración de la primera mesa de trabajo en torno a la Ley de Discriminación y las reformas necesarias para el Matrimonio Igualitario amenaza con convertirse en un montaje con las declaraciones del coordinador priista, Marco González, de someter este tema "a consulta".

Un ejercicio de este tipo derivaría en un vendaval de opiniones sin valor legal ni científico, acompañado de insultos, y que servirá para sostener que "no hay consenso". Con ello, los legisladores podrán salir a decir "lo intentamos, pero no quisieron".

Aquí el meollo del asunto es que los derechos humanos no pueden ser sometidos a consulta popular, lo dice la misma ley sobre el tema en el artículo 11 Fracción 1: "No podrán ser objeto de consulta popular: I. La restricción de los derechos humanos reconocidos por la Constitución".

La Carta Magna señala que no se puede discriminar: "Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto menoscabar los derechos y libertades de las personas".

La Suprema Corte de Justicia de la Nación ya señaló que el artículo del Código Civil que se refiere al matrimonio es anticonstitucional al señalar que sólo pueden acceder a él "un solo hombre y una sola mujer"; también ha fallado a favor de parejas del mismo sexo en torno al concubinato y la viudez.

Eso no es suficiente para los diputados, por eso, además de las mesas de trabajo, quieren pedir su opinión a la gente.

Hacer una mesa de trabajo es un ejercicio muy loable de acercamiento con la sociedad, incluso puede convertirse en una práctica de humildad en el reconocimiento de que hay temas en los que requieren la opinión de especialistas.

Las consultas por internet o cualquier otro medio pueden servir para conocer la opinión de "la gente", pero no se puede poner a una parte de la sociedad a votar sobre si la otra parte de la misma merece o no que sus derechos humanos sean respetados.

@dameluna